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viernes, 1 de enero de 2010

Ultimos Blacker en Paita

Después de la muerte del comerciante inglés Alexander Blacker Thierry, los dos hijos de su segundo matrimonio quedaron bajo la tutoría y cuidado de José María Raygada Oyarzábal. Pronto el adolescente Luis Blacker Raygada siguió los pasos de su padre convirtiéndose en comerciante e involucrándose en asuntos consulares. En algunos documentos aparece citado como Louis Blacker e inclusive él utilizaba ese nombre para firmar cierta correspondencia con países de habla inglesa.

Luis Blacker Raygada mantuvo en funcionamiento la firma Blacker & Co y cuando tenía 22 años de edad contrajo matrimonio en Paita con María Hortencia León Coronado, quien era cinco años mayor que él. La novia era hija del finado Manuel León Seminario y Hortencia Coronado. La boda religiosa se efectuó el 27 de diciembre de 1901 y uno de los testigos fue José María Raygada Oyarzábal, quien en ese momento declaró tener 51 años, ser viudo, comerciante y domiciliado en la calle de la Merced, número 2, la misma casa donde residía el novio. El otro testigo del matrimonio fue Isaías Garrido, de 30 años, soltero, comerciante, domiciliado en la calle de la Marina, número 14. Tanto Luis Blacker como su esposa y los testigos se presentaron en la alcaldía de Paita a las 4 de la tarde del 25 de enero de 1902 para inscribir el matrimonio en los registros civiles.

La pareja tuvo dos hijas que desafortunadamente no sobrevivieron por mucho tiempo. María Teresa Blacker León murió en Paita pocos días después de su alumbramiento, mientras que Mariana Blacker León falleció en Piura dos horas después de nacer.

La esposa de Blacker se sintió particularmente afectada por ambas pérdidas, pero las malas noticias no dejarían de llegar para ella. En 1905, apenas tres años y cinco meses después de su matrimonio, su esposo cayó enfermo de tifoidea. Luis Blacker Raygada luchó contra la enfermedad por siete días, pero finalmente dejó de existir el 30 de mayo de 1905. Tenía apenas 25 años de edad.

La causa de su deceso fue puesta en duda por un artículo publicado en el diario La Prensa, que sugería que Blacker había fallecido atacado por la temible fiebre amarilla o peste bubónica, ya que una epidemia de esa enfermedad afectaba en esos momentos el puerto piurano.

El artículo produjo un intercambio de cartas entre el doctor Julio Guillermo Arbulú, médico sanitario de Paita, y el corresponsal del diario La Prensa en Paita, Federico Bolognesi, hijo del héroe de Arica, Coronel Francisco Bolognesi.

Las cartas, fechadas el 6 de junio de 1905, se publicaron en el diario El Comercio. En la primera de ellas el doctor Arbulú rechaza la insinuación hecha en La Prensa respecto a una modificación intencional en el diagnóstico sobre la muerte de Blacker, mientras que en la segunda carta Bolognesi le da la razón al doctor Arbulú desautorizando la versión de La Prensa y aclarando que envió a Lima el siguiente cablegrama: “Prensa.-Lima.-Después siete días enfermedad, murió hoy notable vecino Luis Blacker, fiebre tifoidea. Sentimiento general”.

En esas cartas se habla también de Luis Blacker como cónsul de Estados Unidos en Paita, pero está comprobado que por esa fecha el consulado norteamericano en el puerto piurano ya había sido cerrado. En realidad, Blacker cumplía funciones como agente consular norteamericano.

Respecto al hermano menor de Luis Blacker, Juan Clímaco Carlos Eduardo Blacker Raygada, se sabe que en 1909 fue uno de los testigos de la venta de la finca que perteneció a su padre en el poblado de La Huaca. En el documento aparece citado como Carlos Blacker. La operación de venta fue hecha por el liquidador de la firma Blacker & Co, José María Raygada Oyarzábal, y el comprador fue Pedro Eugenio Raygada Arrese.

La casa todavía se mantiene en pie, aunque en estado ruinoso y su actual propietario es el juez de paz de La Huaca, Rodolfo Arca Sosa. En 1935 la viuda de Luis Blacker, María Hortencia León Coronado, apareció como interesada en conocer la situación legal del inmueble.

En relación a Juan Clímaco Carlos Eduardo Blacker Raygada, se han encontrado pistas que permiten suponer que se alejó del Perú para establecerse como comerciante en Manchester, Inglaterra, donde se casó y fue conocido como Charles Edward Blacker o Chas Blacker (*).

También se conocen detalles de algunos de los viajes que hizo entre el Perú, Estados Unidos y Europa. Parece claro que sus actividades comerciales lo trajeron de vuelta al Perú en algunas ocasiones, pero su rastro se pierde definitivamente después de 1918.

No se ha podido establecer si en Inglaterra tuvo alguna relación con sus primos hermanos, los hijos de John Blacker Thierry y Carmen Espantoso. Tampoco se sabe si estableció algún tipo de contacto con sus sobrinos ingleses. Como ya se posteó anteriormente, el hijo menor de Carlos Blacker Espantoso y Caroline Frost falleció durante la Primera Guerra Mundial. John Robin Blacker Frost tenía apenas 18 años cuando fue abatido por los alemanes en la batalla de Loos. Su hermano mayor, Carlos Paton Blacker, también participó en la guerra y sus memorias están registradas en un libro titulado Have You Forgotten Yet?

Foto: Cartas de Julio Guillermo Arbulú y Federico Bolognesi aparecidas en el diario El Comercio en junio de 1905. En ellas se trata la muerte de Luis Blacker.

(*) Febrero 2011.- Charles Christopher George Blacker, nieto de Juan Clímaco Carlos Eduardo Blacker Raygada, ha tenido la amabilidad de enviar desde Manchester información relacionada a su abuelo, cuyo rastro se había perdido después de que realizara una serie de viajes entre el Reino Unido, Estados Unidos y Perú entre los años 1915 y 1919.

Juan Clímaco Carlos Eduardo contrajo matrimonio en Manchester en octubre de 1908 con Eugenie King. En ese momento él tenía 22 años de edad. Después de la boda, la pareja regresó al Perú y tuvo a su primer hijo el 21 de octubre de 1909 en Paita. El niño recibió el nombre de Carlos Alejandro (Charles Alexander).


Después de una serie de viajes comerciales entre el Perú e Inglaterra, Juan Clímaco Carlos Eduardo decidió establecerse definitivamente en Manchester, donde inició su propio negocio de confección de trajes de algodón y estambre o lana peinada en Bradford Yorkshire. Posteriormente, en el mismo rubro, él se convirtió en director de la firma Seeger Bros, ocupación que tuvo hasta su muerte, ocurrida el 20 de enero de 1954 en Manchester.

En ese momento su hijo Charles Alexander Blacker King ya se había unido al negocio de los trajes de algodón y estambre que florecía en aquella época. Incluso se produjo una alianza comercial con una compañía manufacturera textil llamada Pearson & Foster, lo que convirtió a la familia Blacker en la mayor accionista de la fábrica. Charles Alexander se convirtió en el funcionario más importante de la firma hasta su muerte, que se produjo el 14 de mayo de 1958 en Manchester.

Charles Alexander Blacker King tuvo dos hijos: Charles Christopher George, quien amablemente escribió a este blog contando detalles de su familia, y John Edwin Alexander. Ellos, bisnietos de Alejandro Blacker Thierry, nunca supieron de la existencia de la familia de su tío Juan Blacker Thierry, también afincada en Inglaterra.

lunes, 7 de diciembre de 2009

El testamento

Alexander Blacker Thierry declaró textualmente en su testamento que su fortuna consistía en lo que "designa, contiene y contendrá el libro mayor de su casa comercial", cuyo nombre era Blacker & Co. Nombró como sus herederos a su esposa Mariana Raygada (ya fallecida), a sus hijos Luis (Louis) y Carlos (Charles) Blacker Raygada, a sus nietas María Luisa Blacker Higginson y Elisa Blacker Higginson, así como a su hija Elisa María Blacker Higginson, quien residía en la ciudad de San Francisco, California, Estados Unidos.

Esta última era soltera y le otorgó un poder especial a su primo Alejandro Higginson, residente en Paita, para que cobre o perciba todo lo que le correspondía de la herencia paterna. Como albacea y liquidador de sus bienes, Alexander Blacker Thierry nombró a su primo político José María Raygada Oyarzábal, quien era hijo del ilustre General José María Raygada Gallo -héroe de las guerras de Independencia fallecido en 1859- y Juana Oyarzábal de la Canal.

En su testamento, Blacker también designó a Raygada Oyarzábal como "tutor y guardador de sus hijos menores", al mismo tiempo que citó como sus propiedades una casa habitación y una bodega en Paita, así como una finca y un establecimiento para despepitar algodón en el pueblo de La Huaca. Posteriormente, cuando se realizó el inventario de sus bienes, se descubrió que Blacker poseía también una rústica casa en Sullana. En la tasación se detallaron todos los enseres encontrados en sus propiedades.

Lo que llama la atención es que en su testamento Blacker aclara que "su primera esposa, Eliza Higginson, no aportó bienes algunos al matrimonio y que en la fecha de su muerte la sociedad conyugal no tenía capital alguno". La declaración sorprende porque hay sólidas evidencias que demuestran que Blacker manejó por algunos años el negocio de la familia de su esposa y que sus principales propiedades fueron adquiridas cuando Eliza Higginson todavía estaba con vida.

Foto: Primeras páginas del legajo que contiene en detalle el testamento del comerciante inglés Alexander Blacker Thierry.

sábado, 14 de noviembre de 2009

La muerte del cónsul

Tres años antes de la muerte de Alejandro Carlos Blacker Higginson, su padre Alexander Blacker Thierry tuvo un segundo hijo con Mariana Raygada Días. El niño recibió el nombre de Juan Clímaco Carlos Eduardo Blacker Raygada. El nacimiento se produjo a las cuatro de la madrugada del 30 de marzo de 1886 en la calle de La Merced, casa número uno, en Paita.

Cinco meses más tarde, el niño fue inscrito en el registro civil de Paita por Carlos A. Naranjo. En el documento, fechado el 10 de agosto de 1886, se consigna los detalles referidos al nacimiento y también se consigna el nombre de los padrinos del menor: Manuel E. Raygada y Josefa Raygada.

Por otra parte, si bien el matrimonio religioso de Alexander Blacker y Mariana Raygada se efectuó en 1877, su inscripción en los registros civiles de Paita se realizó recién el 10 de agosto de 1895. Sólo un año después de esta inscripción, Mariana Raygada sufrió un cólico fulminante que le costó la vida. Ella tenía 45 años cuando dejó de existir en su casa del poblado de La Huaca. La fecha exacta de su muerte fue el 30 de noviembre de 1896 y sus restos reposan en el cementerio San Teodoro de Piura.

Cuando Mariana Raygada falleció, sus hijos Luis y Carlos tenían 17 y 10 años, respectivamente. Luis ya había pasado una temporada en el Clifton College de Inglaterra, el mismo colegio donde había seguido estudios su medio hermano Alejandro Carlos. Otra vez Alexander Blacker se quedaba viudo con dos hijos menores de edad, aunque no por mucho tiempo.

Sólo siete meses después de la muerte de su segunda esposa, Blacker fue atacado por la temible enfermedad de viruelas y tras una corta convalecencia falleció en Paita en la madrugada del 17 de junio de 1897 a la edad de 73 años.

Blacker dejó escrito un testamento, el cual fue registrado legalmente el 29 de mayo de 1891. Como dato adicional debe señalarse que en 1892, Blacker tuvo que dejar el cargo de vicecónsul británico en Paita tras 39 años de servicio ininterrumpido. En realidad, Inglaterra consideraba que ya no era necesario mantener una dependencia consular en el puerto piurano y ordenó clausurar la sede. A esas alturas la presencia comercial británica en Paita era casi nula y los súbditos británicos en el lugar no llegaban a la docena.

Foto: Inscripción de Juan Clímaco Carlos Eduardo Blacker en el registro civil de Paita. Fue el segundo hijo de Alexander Blacker y Mariana Raygada.

martes, 1 de septiembre de 2009

Segundo matrimonio y guerra

Después de su breve periodo como alcalde de Paita en 1869, Alexander Blacker Thierry se convirtió en presidente de la Beneficencia del puerto. Su gestión fue muy reconocida por los pobladores, lo que lo llevó a postular por segunda vez a la alcaldía en el año 1876. Se trató de un accidentado proceso electoral que ha sido reseñado en el libro Paita, Hombres y Huellas de Reynaldo Moya Espinosa. Cuenta el autor que Blacker resultó elegido, pero el alcalde en funciones, Abelardo Garrido, se negó a entregar el cargo con la excusa de que las elecciones habían sido impugnadas.

Blacker recibió el apoyo de los paiteños y presentó un reclamo ante el gobierno central. Del mismo modo, montó una oficina de alcaldía en un lugar diferente. Por algunos meses, Paita tuvo dos alcaldes despachando paralelamente hasta que el gobierno le dio la razón a Blacker y Abelardo Garrido no tuvo otro camino que dejar su cargo.

Según los registros de la Municipalidad de Paita, Blacker fue alcalde de 1877 a 1879. Precisamente, durante su gestión, el comerciante y vicecónsul inglés contrajo matrimonio con Mariana Raygada Días, natural de Paita, de 28 años de edad, e hija del coronel de infantería del Ejército Eugenio Raygada Gallo y María Concepción Días Espinoza. La boda se efectuó el 29 de octubre de 1877.

Un mes antes del matrimonio, el 26 de setiembre de 1877, Blacker fue bautizado en Lima con el nombre de Alejandro Cipriano. En esa partida aparecen los nombres castellanizados de sus padres (Alejandro Blacker y Susana Thierry) y se consigna que tenía 50 años, aunque en realidad bordeaba los 52. Su padrino de bautizo fue Enrique E. Higginson, la misma persona que 27 años antes había sido su ahijado. Este hallazgo permite suponer que Blacker se bautizó expresamente para contraer matrimonio católico con Mariana Raygada y siembra algunas dudas sobre su primera boda con Eliza Higginson Andrews. No obstante, es posible que esa unión se haya efectuado bajo el rito protestante.

El primer hijo de su segundo matrimonio fue Luis Blacker Raygada, quien nació el 26 de octubre de 1879 y fue bautizado el 27 de marzo de 1880. Su padrino fue su tío Charles Louis Adolphus Blacker, hermano de su padre y quien había sido cónsul inglés en Matamoros, México, por un breve periodo (había sido nominado el 16 de noviembre de 1858, asumió funciones el 13 de noviembre de 1861 y renunció al cargo el 12 de setiembre de 1863). Sin embargo, Charles Louis Adolphus Blacker, quien se hacía llamar Louis Blacker, no estuvo presente en la ceremonia y envió un poder especial a su sobrino Alejandro Carlos Blacker, quien lo representó en el bautizo. La madrina del niño fue su abuela Concepción Días.

También en 1880 la guerra con Chile provocó una movilización masiva de hombres en el norte peruano y el vicecónsul inglés Alexander Blacker fue nombrado jefe de las milicias de Paita. Poco fue lo que se pudo hacer cuando el almirante chileno Patricio Lynch se presentó en el puerto con cuatro barcos y un ejército de las tres armas el 17 de setiembre de 1880. Las autoridades locales decidieron evacuar Paita y los chilenos nombraron una Comisión Municipal Provisoria presidida por Blacker e integrada por su hijo mayor, Alejandro Carlos, y dos súbditos extranjeros: Juan R. Bobbia y Jorge Woodhouse.

Ante ellos Lynch planteó el pago de 10 mil soles de plata como contribución de guerra, pero la respuesta del pueblo fue negativa y el almirante chileno incendió el local de la gobernación y la maestranza. Luego Lynch incursionó con una columna de caballería sobre El Arenal, La Huaca y -vadeando el río- llegó hasta Tangarará. El 21 de setiembre regresó a Paita y fue entonces cuando incendió la aduana rociándola de querosene.

Al día siguiente, Alexander Blacker emitió una declaración de tres puntos, señalando que los chilenos habían respetado la propiedad particular, que los almacenes del Estado fueron abiertos en su presencia y que sólo quedaron ahí las mercaderías no reclamadas por sus dueños. Finalizó su declaración comentando que la destrucción de la aduana se efectuó cuando el vecindario se negó a pagar la contribución de guerra. Por esta declaración muchos paiteños criticaron a Blacker insinuando que fue muy condescendiente con Lynch porque ambos tenían vínculos británicos.

Posteriormente, el 11 de junio de 1881, el invasor chileno Emilio Valverde, jefe político y militar de Paita, organizó una reunión “para tratar de asuntos de alta importancia de la localidad”. Los convocados a la cita fueron el vicecónsul inglés Blacker; el vicecónsul de los Países Bajos, Carlos P. López, y los vecinos Baltazar Poblete, Manuel León y S. F. Gil.

En esa reunión se firmó un acta en la que acordaron que Valverde prestaría apoyo y protección a los habitantes, al comercio y a los intereses neutrales y del país, mientras que Blacker, López, Poblete, León y Gil se comprometían a formar una Guardia Urbana para cuidar el orden y los intereses de la ciudad. Asimismo, debían suministrar diariamente los víveres y otros artículos para sostener a las fuerzas chilenas de ocupación.

Esta comisión especial que formaba Blacker junto a otros vecinos de Paita era llamada por los chilenos "junta municipal accidental" y tenía la representación oficial de la población ante el ejército invasor. En una de sus peticiones, fechada el 16 de julio de 1881, la comisión ruega que se restablezca el tráfico por ferrocarril en la ribera del río Chira debido a la alarmante escasez de agua que estaba afectando a la población del puerto de Paita. La solicitud para restablecer el ferrocarril entre Paita y Piura fue rechazada por los chilenos, aunque el jefe político y militar Emilio Valverde se comprometió a entregar 2 mil litros de agua diarios para que sea repartida entre los civiles.


Foto: Cuando tenía 15 años Luis Blacker Raygada fue registrado por su tío Alejandro Higginson en la Municipalidad de Paita. En esa época los registros civiles empezaban a ser tan importantes como los registros de las iglesias.

jueves, 20 de agosto de 2009

Vida pública

Como ya se señaló en un post anterior, Alexander Blacker Thierry no estuvo concentrado solamente en sus intereses comerciales. En 1866 fue nombrado agente consular francés en Paita y en 1869 se convirtió en alcalde del puerto por un breve periodo. Además, en 1870 fue autorizado por el gobierno para emitir moneda feble de 5 y 10 centavos y al mismo tiempo promovió la construcción del ferrocarril Paita-Sullana, que tuvo una subestación en el poblado de La Huaca.

Durante la investigación también se ha encontrado un documento, fechado el 28 de marzo de 1871, en el que Alexander Blacker aparece como tesorero de las obras públicas del pueblo de Colán y se compromete a responder financieramente con sus bienes al recibir una suma de 2,048 soles para refaccionar la iglesia de la localidad. Posteriormente Blacker también recibió fondos públicos para refaccionar la iglesia de Sullana y el cementerio de Paita.

Es evidente que el comerciante y vicecónsul inglés desarrolló una sólida relación con su comunidad y con el pueblo de Paita que, ante los ojos de muchos inmigrantes extranjeros, no era considerado un lugar acogedor. La mayoría de visitantes foráneos que han dejado evidencia escrita sobre su paso por Paita durante el Siglo XIX califican el pueblo como “miserable”. Solamente durante el breve apogeo de la industria ballenera norteamericana, el puerto piurano experimentó una actividad económica importante y atrajo a numerosos inmigrantes.

Sin embargo, desde su llegada en 1852 hasta su muerte en 1897, Blacker permaneció estrechamente ligado al lugar llevando una activa vida comercial, social y pública. Si bien es imposible conocer al detalle cómo Blacker percibía Paita y su población, algunas de sus ideas sobre el lugar han quedado registradas en un reporte oficial que el vicecónsul envió a Inglaterra el 31 de diciembre de 1871.

El documento, escrito en inglés, se encuentra en los Archivos Nacionales de Inglaterra y contiene información sobre salarios, precios de provisiones, así como referencias a la alimentación, vestido, vivienda y salud de la clase trabajadora de Paita.

Algunos pasajes relevantes incluyen la siguiente información (*): “el clima del departamento de Piura no hace necesaria la utilización de ropa especial. La vestimenta más simple como una camisa de algodón, pantalones y un sombrero de paja es todo lo que se necesita durante el año y se puede comprar por unos pocos dólares”.

“Los zapatos y las botas son artículos de lujo y se calzan solamente los domingos o días de fiesta cuando también se añade a la vestimenta un saco de lino para dar una apariencia de elegancia”.

“El clima es probablemente el más saludable del Perú. Ni fiebres ni epidemias han prevalecido en este lugar, la ausencia de lluvia y los vientos constantes mantienen la atmósfera libre de malos aires y hacen de este lugar, más allá de cualquier duda, el más saludable y placentero de cualquier país tropical en el mundo, lo cual explica la apatía y holgazanería de su población, la cual puede vivir feliz y satisfecha con muy poco, sin necesidad de trabajar duramente”.

“Durante la mayor parte del año la gente prefiere dormir a cielo abierto frente a sus casas y en ningún momento hay necesidad de usar algo más que una ligera frazada. Ropa de cama, como sábanas o colchones, son artículos de lujo, por lo que una hamaca es suficiente para dormir bien, sin que nadie o muy pocos aspiren a algo mejor”.

“La renta de una casa es moderada… 50 dólares y 8 centavos es el promedio de la renta de una casa de dos o cuatro habitaciones, dependiendo de su situación y calidad”.

“La comida es abundante y barata en comparación con otros lugares del Perú. Carne de res, muy buena, de 10 a 12 centavos por libra; cordero, de acuerdo a su condición y tamaño, de 4 a 5 dólares cada uno; cerdo, de 7 a 8 centavos por libra; cabras, de 4 a 5 dólares cada una y constituyen la principal comida animal de las clases más bajas; arroz, muy bueno, traído desde Lambayeque, precio promedio 8 centavos por libra; frijoles, lentejas, maíz, camotes, calabazas, cebollas, papas, yucas, tomates y muchos otros vegetales, todos abundantes y baratos, son posibles de conseguir a lo largo de todo el año”.

“La gente se contenta con la comida más simple. Arroz y frijoles, camotes, calabazas, cebollas y una pequeña cantidad de carne es todo lo que necesitan para mantenerse en condición saludable. Un hombre de las clases más bajas puede vivir con un ingreso de 35 a 50 centavos por día, incluyendo la usual bebida de cocoa o chocolate de inferior calidad”.

“El salario de los trabajadores agrícolas puede exceder los 6 reales por día, sin incluir comida; el trabajador común del pueblo, de 1 a 2 dólares por día; carpinteros, entre 2 dólares 4 centavos y 3 dólares por día; zapateros, entre 2 dólares y 2 dólares 4 centavos por día; el mismo salario se aplica para los sastres”.

“Hay amplio espacio para trabajo extranjero de cualquier característica en todo el departamento y todo foráneo asentado en este lugar ha logrado tener éxito para vivir con comodidad, pero, lamentablemente, la mayoría de artesanos extranjeros que ocasionalmente se establecieron en este lugar pronto se dedicaron a la bebida y cayeron más bajo que cualquier nativo en las mismas circunstancias. Sin embargo, ellos son preferidos sobre los artesanos nativos”.

“La gente de este país es probablemente la más feliz del mundo, perfectamente satisfecha con poco y, aparentemente, no más feliz con más; y si es el efecto del clima o no lo que afecta a los extranjeros, éstos generalmente muy rápido adoptan la misma vía de pensamiento y comportamiento de los nativos, y, por lo general, se vuelven inútiles, abandonados y una desgracia para el país”.

“La indiferencia general de la clase trabajadora y la consecuente dificultad para inducirlos a trabajar, combinadas con sus exageradas demandas que no corresponden a la calidad de su trabajo, obliga a las personas a buscar trabajadores en otro lugar antes que ceder a las extorsiones”.


Foto: Imagen de la plaza principal del puerto de Paita, captada probablemente a inicios del Siglo XX.

(*) Se trata de una traducción libre.

miércoles, 15 de julio de 2009

Triste Navidad

Apenas quince días después de su declaración a favor del cónsul norteamericano Charles Winslow, Alexander Blacker Thierry recibió un duro golpe en el plano personal. Su esposa Eliza Higginson Andrews no pudo seguir luchando contra la tuberculosis y murió en vísperas de Navidad, el 24 de diciembre de 1863, a los 42 años de edad. Su tumba se encuentra en el cementerio San Teodoro de Piura. Sólo dos días antes había muerto en Lima la niña Natalia Blacker Martel.

Algunos años antes de que se produzca la muerte de Eliza Higginson de Blacker, el viajero alemán Heinrich Witt había estado algunos días en Paita y dejó evidencia escrita de esa visita en su diario personal. Witt cuenta que el 1 de febrero de 1857 tomó desayuno en casa de Alexander Blacker junto a Richard Bullen y Gerald Garland, un inglés que llegó al Perú poco después de la independencia y que tras ser empleado en la casa Gibbs de Arequipa se había convertido en un próspero hombre de negocios. En aquella oportunidad, Witt notó que la esposa de Blacker ya lucía bastante afectada y demacrada por la enfermedad.

Meses después, Witt hizo otra visita a Paita y cuenta que Eliza Higginson de Blacker se había mudado permanentemente a una casa de campo en la villa de La Huaca, donde el clima era apropiado para su salud. Incluso Witt visitó La Huaca y señala que encontró a Alexander Blacker y a su hijo Alejandro Carlos bañándose en el río Chira sin temor a los caimanes que abundaban en la zona. Aquella vez Witt también desayunó con los Blacker y destacó su amabilidad.

Después de la muerte de Eliza Higginson en 1863, Alexander Blacker se quedó a cargo de dos hijos menores de edad (Alejandro Carlos, de 10 años; y María Elisa, de 1 año y 4 meses). Sin embargo, en el caso de la niña, existen fundadas sospechas para creer que muy pronto fue “adoptada” por la familia de su madre.

Existe información que revela que, a los 6 ó 7 años, María Elisa viajó a San Francisco, California, Estados Unidos, donde residían sus tías Caroline y Mary “Mariquita” Higginson. La primera casada con James Bowman, quien había sido agente portuario en Islay; y la segunda casada con Stephen H. Smith, un norteamericano que también había vivido en el Perú. Por esa misma época, el hijo mayor de Alexander Blacker fue enviado por su padre a Bristol, Inglaterra, con la finalidad de estudiar en el Clifton College, donde estuvo enrolado desde mayo de 1868 hasta julio de 1869.

Mientras tanto, en Paita, Blacker Thierry siguió involucrado en múltiples negocios y actividades públicas. En el libro Paita y el impacto de la flota ballenera norteamericana en el norte peruano 1832-1865, escrito por William L. Lofstrom, se revela que en la década de 1860 Alexander Blacker incursionó en el negocio del cultivo de algodón al mismo tiempo que otros extranjeros como Gerald Garland y Alfred Duvall, quienes, además, sirvieron interinamente como cónsules de Estados Unidos en distintas épocas.

En algún momento, Duvall, un ingeniero nacido en Baltimore, se convirtió en socio de Blacker y de otros comerciantes de Paita para exportar algodón a Europa, principalmente a Inglaterra. En el libro del profesor Lofstrom se señala que la plantación de algodón estuvo ubicada cerca del fundo de Monte Abierto, importante plantación situada en el amplio valle que se extiende al norte del río Chira, cerca de Sullana.

Respecto al mismo tema, el científico italiano Antonio Raimondi otorga más pistas en su trabajo titulado La Mirada del Viajero. Tras su visita al valle del Chira en el año 1869, Raimondi encontró que para irrigar sus campos muchos algodoneros habían adquirido potentes bombas de vapor cuyo combustible era la madera de algarrobo.

Raimondi revela que ubicó estas máquinas en las haciendas Paredones de J. Woodhouse, La Rinconada de A. Blacker, Pucusulá de M. Raygada y describió con precisión la bomba principal, ubicada en el fundo Monte Abierto de la gran hacienda Tangarará de la familia Arrese, que en algún momento formó una sociedad con Gerald Garland.

La exportación de algodón en gran escala desde Paita a Europa tuvo su apogeo en los años 1860 durante la crisis europea del algodón que estuvo asociada a la Guerra Civil norteamericana. Sin embargo, se sabe también que las bombas para riego artificial descritas por Raimondi no cumplieron su función a cabalidad. Las crecidas del río Chira de 1871, 1877 y 1879 destruyeron las instalaciones ubicadas al pie de las terrazas ribereñas que regaban. A pesar de las dificultades, hay evidencias de que Alexander Blacker nunca abandonó el negocio del algodón.

Foto: Casa conocida como El Palomar que -se dice- perteneció a Alexander Blacker. La propiedad ubicada en el poblado de La Huaca se encuentra en estado ruinoso.

sábado, 27 de junio de 2009

Blacker en Paita

En 1853, un año después de su boda, Alexander Blacker Thierry y Eliza Higginson Andrews tuvieron a su primer hijo: Alejandro Carlos Blacker Higginson. La familia ya había decidido afincarse en Paita debido a que Blacker tenía proyectos para incursionar en el negocio algodonero.

La segunda hija del matrimonio Blacker Higginson fue María Elisa, quien nació en Paita en 1855. Lamentablemente, la niña murió tres años después. Se presume que ella fue trasladada en barco de Paita al Callao para ser tratada de una angina de pecho, pero falleció durante la travesía. Su defunción fue inscrita en el Callao el 11 de julio de 1858. Lo curioso es que ningún familiar declaró su muerte y tampoco se consignó el nombre de sus padres en su partida de defunción. La única firma en el documento pertenece al cura de la iglesia matriz del Callao, quien certificó su deceso. La lápida de la niña se encuentra en el cementerio Presbítero Matías Maestro de Lima.

Esta triste desaparición afectó profundamente a la familia Blacker Higginson, que decidió rendirle un tributo a su hija donando una pila bautismal a la iglesia del pequeño poblado de La Huaca, ubicado a ocho leguas de Paita.

La pila bautismal tiene grabado el nombre de María Elisa Blacker hasta la actualidad y fue tallada en Lima como si se tratara de una fuente de agua. La pila tiene tres tipos de figuras: cabezas de león, cabezas de un niño y escudos del Perú. Los escudos se grabaron a pedido de Alexander Blacker, quien en su calidad de vicecónsul británico pretendió así rendirle homenaje al país donde cumplía funciones.

La pila fue donada en 1862 y en ella fue bautizada la tercera hija del matrimonio Blacker Higginson, quien llevó el mismo nombre de su hermana desaparecida. El bautizo de María Elisa fue el primero que se realizó en aquella pila y también el primero que quedó registrado en los libros de la iglesia de La Huaca porque hasta esa fecha la parroquia no estaba autorizada a celebrar bautizos ni matrimonios. María Elisa Blacker Higginson fue bautizada el 11 de agosto de 1862 a los 4 meses y medio de nacida. Sus padrinos fueron Toribio Seminario y Váscones, y Ricarda Cortés.

En aquella época muchos de los más prósperos comerciantes de Paita tenían casas de campo en La Huaca o sus alrededores. Además, muchos de los negociantes dedicados al cultivo de algodón también tenían propiedades en la zona. Incluso casas comerciales extranjeras tenían locales en el lugar, que hoy luce tristemente empobrecido.

No se sabe por cuánto tiempo Alexander Blacker estuvo a cargo del negocio heredado de la familia Higginson, pero posteriormente fundó la firma Blacker & Co. Paralelamente a sus actividades comerciales, Blacker desarrolló una activa vida pública en Paita llegando a ser alcalde y artífice de la creación de la primera compañía de bomberos en 1860.

Exactamente el 24 de noviembre de ese año se formó en Paita la compañía contra Incendios por Grigos, que no soólo fue la primera en la provincia de Piura, sino también en la región norte del Perú. Como comandante y presidente de la primera junta directiva fue elegido Alexander Blacker, mientras que los propietarios de los negocios paiteños se autoimpusieron un tributo de un real al mes (llamado "derechos de incendio") para el sostenimiento económico de la compañía. Los miembros del cuerpo de bomberos lucían uniforme de pantalón blanco y casa roja con casco metálico, cuyo color diferenciaba los grados.

En esos momentos, la posición social de Blacker en el pueblo era cada vez más importante. En 1863, Blacker aceptó defender al cónsul de Estados Unidos Charles Winslow, quien fue víctima de una campaña para desacreditar su administración tanto en el consulado como en el hospital norteamericano que funcionaba en Paita y que era exclusivo para ciudadanos estadounidenses. Los ataques contra Winslow, alentados por capitanes de barcos norteamericanos, se hicieron tan evidentes que incluso se imprimieron panfletos acusándolo de realizar cobros indebidos en el consulado.

El 10 de dicembre de 1863 Alexander Blacker aceptó ser entrevistado por Winslow sobre la situación del consulado norteamericano en Paita. El documento se envió a Washington y se conserva en los Archivos Nacionales de Estados Unidos. En él, Blacker afirmó que los balleneros norteamericanos con frecuencia desembarcaban a sus tripulantes enfermos sin observar las formalidades de ley. También señaló que desde la llegada de Winslow en setiembre de 1862 se había hecho una "limpieza" general de norteamericanos indeseables en paita y que las amenzas de los capitanes de las naves habían disminuido.

Blacker añadió que Winslow era un "perfecto caballero", que su carácter y dignidad eran superiores a los de sus predecesores y que se había registrado una "notable mejora"en la respetabilidad del consulado.

Foto: El nombre de María Elisa Blacker está grabado en la pila bautismal de la iglesia del poblado de La Huaca hasta la actualidad.

martes, 19 de mayo de 2009

Blacker y Higginson

La vida del comerciante inglés Alexander Blacker Thierry en el Perú transitó por un camino totalmente diferente al seguido por su hermano John. Como se consignó al inicio de esta investigación, uno de los primeros rastros de la presencia del apellido Blacker en el país involucra a Alexander, cuyo nombre castellanizado aparece en la partida de bautizo de Enrique Eduardo Higginson Carreño. El documento data del 18 de octubre de 1850 y en él Alejandro Blacker figura como padrino. El bautizo se realizó en la iglesia San Simón y San Judas Tadeo del Callao y los padres del niño fueron Enrique Higginson Andrews y María Natividad Carreño.

Este último dato es el primero de una serie de pistas que llevan a pensar que Alexander Blacker llegó al Perú a mediados del Siglo XIX con el apoyo y amparo de la familia Higginson, cuyos miembros ocupaban un lugar visible en la sociedad de aquella época.

Después de establecerse en Lima por un par de años, Blacker se trasladó en 1852 al puerto de Paita, donde transcurrió la mayor parte de su vida. Esta decisión también se produjo por influencia de los Higginson debido a que el patriarca de la familia, Charles Higginson, radicaba en el puerto piurano, donde funcionaba su propia compañía y era, además, encargado del viceconsulado inglés.

Charles Higginson era un comerciante inglés que había nacido el 15 de julio de 1778 en Chester, Islas Orientales, pero que había vivido en Sudamérica desde inicios del Siglo XIX. En Buenos Aires existe registro de la presencia de Higginson en 1811 cuando el comerciante británico adquirió junto a Robert Hunt un extenso terreno propiedad de don Francisco de Paula Illescas para levantar un establecimiento dedicado a la salazón de carnes.

No ha sido posible determinar cuánto tiempo permaneció Higginson en Argentina, pero lo que se sabe es que en 1817 ya se había mudado a Chile. El inglés Samuel Haigh, en su libro Sketches of Buenos Ayres and Chile, señala que en 1817 había aproximadamente una docena de ingleses viviendo en Santiago y que la mayoría de ellos había llegado procedente de Buenos Aires tras la batalla de Chacabuco, que ocurrió el 12 de febrero de 1817 y que fue decisiva para la independencia de Chile.

Se presume que Higginson fue uno de esos ingleses porque su presencia en Chile en 1817 está plenamente confirmada por un documento encontrado en los archivos del Consulado, que era como se conocía al tribunal comercial chileno en ese entonces. En noviembre de 1817 el Consulado notó que el almacén de Charles Higginson había vendido al por menor “dos piezas de algodón”, por lo que ordenó el cierre inmediato del local comercial y el embargo de todos sus productos.

Unos días después, Higginson envió una carta de disculpa por haber roto la ley y explicó que él no se encontraba en su almacén al momento de la venta y que la responsabilidad había sido de uno de sus empleados. Muy pronto, el Consulado ordenó la reapertura del almacén y el levantamiento del embargo a sus productos.

Otra documentación encontrada sobre la presencia de Higginson en Chile certifica que en la ciudad de Santiago, junto a Diego O’Brien, formó la compañía Higginson, O’Brien & Co, mientras que en Valparaíso fue socio de la firma Guillermo Taylor & Co.

Por otra parte, en 1819 Charles Higginson era el comerciante extranjero que adeudaba mayor cantidad de dinero a la Administración de Aduanas de Chile (31,299 pesos y 1 ¾ reales). No obstante, este dato demuestra también que era el más activo.

El mismo año, Higginson dirigió una petición al senado chileno como apoderado de Samuel Gibson, un oficial inglés al servicio de la escuadra chilena que apoyaba la guerra de independencia en el Perú. En su solicitud, Higginson pedía una licencia para que el bergantín Tiber, de propiedad de Gibson, sea dedicado al comercio de madera de cabotaje. Higginson solicitaba que el bergantín sea autorizado a trasladarse a Talcahuano para recoger un cargamento de madera que luego sería distribuido en los puertos de Valparaíso y Coquimbo.

Aunque en la resolución final el senado chileno reconoce que “Higginson ha suplido jenerosamente (sic) hasta 40,000 para auxilio de la escuadra nacional”, la petición fue rechazada porque el cabotaje era una actividad reservada a los chilenos.

Poco tiempo después, Higginson se dirigió nuevamente al senado solicitando esta vez autorización para transportar cobre por vía marítima desde Huasco a Coquimbo, pero el senado tampoco aceptó su solicitud.

En 1821, dos años después de estos intentos fallidos, Higginson anunció la disolución de las firmas de las que era socio: Higginson, O’Brien & Co de Santiago y Guillermo Taylor & Co de Valparaíso.
Poco después de la desaparición de ambas firmas, Higginson se trasladó al Perú atraído por las nuevas posibilidades comerciales que prometía la independencia.

En Paita fundó la firma Higginson & Co, que comercializaba todo tipo de servicios y artículos navales, así como algunas manufacturas locales. Además, Higginson se dedicó durante un tiempo a la exportación de productos exóticos tales como cochinilla, orchilla, concurango y ratania.

A pedido de la industria ballenera de Massachussets, Higginson estuvo al frente del consulado de Estados Unidos en Paita desde enero de 1835 hasta mediados de julio de 1839. Posteriormente se convirtió en vicecónsul británico. Durante gran parte del siglo XIX, Paita fue un punto de recalada clave para las embarcaciones dedicadas a la caza de ballenas. Esta actividad impulsó la economía de la zona de una manera significativa y permitió la llegada de un alto número de inmigrantes extranjeros.

En el plano personal, Charles Higginson se casó con la inglesa María Andrews presumiblemente en Argentina , y tuvo siete hijos: Charles (Carlos), Caroline, Mary, Henry (Enrique), William (Guillermo), Eliza y Emily.

El hijo mayor, Charles, nació en Buenos Aires, aproximadamente en 1808. El trabajó por muchos años en las oficinas de la Casa Gibbs en Lima como asistente de Charles R. Pflucker y luego, en 1845, se trasladó a Paita para asumir el control del negocio familiar, ya que su padre había decidido dedicarse únicamente a sus obligaciones en el consulado británico.

El hijo mayor permaneció por varios años al frente del negocio bajo la asesoría de su padre, quien murió el 5 de noviembre de 1852. Sorprendentemente, un día antes de la muerte de Charles Higginson, su hija Eliza Higginson Andrews contrajo matrimonio con Alexander Blacker Thierry. En aquel momento Blacker tenía 27 años, mientras que Eliza -que había nacido en Valparaíso el 17 de diciembre de 1821- tenía 31. En su diario personal, el viajero alemán Heinrich Witt describe a Eliza Higginson como “bien parecida” y revela que la conoció durante un baile ofrecido por Mr. Green en 1845.

Dos meses después de su matrimonio y de la muerte de su suegro, Alexander Blacker se convirtió en el nuevo vicecónsul de la monarquía británica en Paita. La carta que envió a Inglaterra informando sobre la toma de posesión de su cargo está fechada el 1 de enero de 1853. En ese momento la reina Victoria ya llevaba 16 años en el trono.

El cargo de vicecónsul en Paita no era particularmente atractivo en términos económicos. Por ejemplo, Blacker cobraba un salario de 100 libras esterlinas al año, mientras que la cabeza del cuerpo diplomático inglés en Lima, S. H. Sullivan, percibía un salario de 1,700 libras esterlinas anuales. La diferencia era abismal, pero el cargo de vicecónsul le daba a quien lo ocupaba mayor influencia con las autoridades locales y un mejor status social en su comunidad.

Pero Blacker no solamente heredó el viceconsulado, sino también el negocio de la familia Higginson. En 1853, su cuñado encargado de la compañía, Charles Higginson Jr, decidió traspasarle la firma para viajar a Londres, donde llevó una vida disipada de soltero viviendo en una casa club. Alexander Blacker le enviaba regularmente pagos derivados de los intereses que generaba el negocio en Paita.

Foto: Partida de bautizo de Enrique Eduardo Higginson, cuyo padrino fue Alejandro Blacker en 1850. Una de las pistas más antiguas de la presencia del apellido Blacker en el Perú.