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viernes, 1 de enero de 2010

Ultimos Blacker en Paita

Después de la muerte del comerciante inglés Alexander Blacker Thierry, los dos hijos de su segundo matrimonio quedaron bajo la tutoría y cuidado de José María Raygada Oyarzábal. Pronto el adolescente Luis Blacker Raygada siguió los pasos de su padre convirtiéndose en comerciante e involucrándose en asuntos consulares. En algunos documentos aparece citado como Louis Blacker e inclusive él utilizaba ese nombre para firmar cierta correspondencia con países de habla inglesa.

Luis Blacker Raygada mantuvo en funcionamiento la firma Blacker & Co y cuando tenía 22 años de edad contrajo matrimonio en Paita con María Hortencia León Coronado, quien era cinco años mayor que él. La novia era hija del finado Manuel León Seminario y Hortencia Coronado. La boda religiosa se efectuó el 27 de diciembre de 1901 y uno de los testigos fue José María Raygada Oyarzábal, quien en ese momento declaró tener 51 años, ser viudo, comerciante y domiciliado en la calle de la Merced, número 2, la misma casa donde residía el novio. El otro testigo del matrimonio fue Isaías Garrido, de 30 años, soltero, comerciante, domiciliado en la calle de la Marina, número 14. Tanto Luis Blacker como su esposa y los testigos se presentaron en la alcaldía de Paita a las 4 de la tarde del 25 de enero de 1902 para inscribir el matrimonio en los registros civiles.

La pareja tuvo dos hijas que desafortunadamente no sobrevivieron por mucho tiempo. María Teresa Blacker León murió en Paita pocos días después de su alumbramiento, mientras que Mariana Blacker León falleció en Piura dos horas después de nacer.

La esposa de Blacker se sintió particularmente afectada por ambas pérdidas, pero las malas noticias no dejarían de llegar para ella. En 1905, apenas tres años y cinco meses después de su matrimonio, su esposo cayó enfermo de tifoidea. Luis Blacker Raygada luchó contra la enfermedad por siete días, pero finalmente dejó de existir el 30 de mayo de 1905. Tenía apenas 25 años de edad.

La causa de su deceso fue puesta en duda por un artículo publicado en el diario La Prensa, que sugería que Blacker había fallecido atacado por la temible fiebre amarilla o peste bubónica, ya que una epidemia de esa enfermedad afectaba en esos momentos el puerto piurano.

El artículo produjo un intercambio de cartas entre el doctor Julio Guillermo Arbulú, médico sanitario de Paita, y el corresponsal del diario La Prensa en Paita, Federico Bolognesi, hijo del héroe de Arica, Coronel Francisco Bolognesi.

Las cartas, fechadas el 6 de junio de 1905, se publicaron en el diario El Comercio. En la primera de ellas el doctor Arbulú rechaza la insinuación hecha en La Prensa respecto a una modificación intencional en el diagnóstico sobre la muerte de Blacker, mientras que en la segunda carta Bolognesi le da la razón al doctor Arbulú desautorizando la versión de La Prensa y aclarando que envió a Lima el siguiente cablegrama: “Prensa.-Lima.-Después siete días enfermedad, murió hoy notable vecino Luis Blacker, fiebre tifoidea. Sentimiento general”.

En esas cartas se habla también de Luis Blacker como cónsul de Estados Unidos en Paita, pero está comprobado que por esa fecha el consulado norteamericano en el puerto piurano ya había sido cerrado. En realidad, Blacker cumplía funciones como agente consular norteamericano.

Respecto al hermano menor de Luis Blacker, Juan Clímaco Carlos Eduardo Blacker Raygada, se sabe que en 1909 fue uno de los testigos de la venta de la finca que perteneció a su padre en el poblado de La Huaca. En el documento aparece citado como Carlos Blacker. La operación de venta fue hecha por el liquidador de la firma Blacker & Co, José María Raygada Oyarzábal, y el comprador fue Pedro Eugenio Raygada Arrese.

La casa todavía se mantiene en pie, aunque en estado ruinoso y su actual propietario es el juez de paz de La Huaca, Rodolfo Arca Sosa. En 1935 la viuda de Luis Blacker, María Hortencia León Coronado, apareció como interesada en conocer la situación legal del inmueble.

En relación a Juan Clímaco Carlos Eduardo Blacker Raygada, se han encontrado pistas que permiten suponer que se alejó del Perú para establecerse como comerciante en Manchester, Inglaterra, donde se casó y fue conocido como Charles Edward Blacker o Chas Blacker (*).

También se conocen detalles de algunos de los viajes que hizo entre el Perú, Estados Unidos y Europa. Parece claro que sus actividades comerciales lo trajeron de vuelta al Perú en algunas ocasiones, pero su rastro se pierde definitivamente después de 1918.

No se ha podido establecer si en Inglaterra tuvo alguna relación con sus primos hermanos, los hijos de John Blacker Thierry y Carmen Espantoso. Tampoco se sabe si estableció algún tipo de contacto con sus sobrinos ingleses. Como ya se posteó anteriormente, el hijo menor de Carlos Blacker Espantoso y Caroline Frost falleció durante la Primera Guerra Mundial. John Robin Blacker Frost tenía apenas 18 años cuando fue abatido por los alemanes en la batalla de Loos. Su hermano mayor, Carlos Paton Blacker, también participó en la guerra y sus memorias están registradas en un libro titulado Have You Forgotten Yet?

Foto: Cartas de Julio Guillermo Arbulú y Federico Bolognesi aparecidas en el diario El Comercio en junio de 1905. En ellas se trata la muerte de Luis Blacker.

(*) Febrero 2011.- Charles Christopher George Blacker, nieto de Juan Clímaco Carlos Eduardo Blacker Raygada, ha tenido la amabilidad de enviar desde Manchester información relacionada a su abuelo, cuyo rastro se había perdido después de que realizara una serie de viajes entre el Reino Unido, Estados Unidos y Perú entre los años 1915 y 1919.

Juan Clímaco Carlos Eduardo contrajo matrimonio en Manchester en octubre de 1908 con Eugenie King. En ese momento él tenía 22 años de edad. Después de la boda, la pareja regresó al Perú y tuvo a su primer hijo el 21 de octubre de 1909 en Paita. El niño recibió el nombre de Carlos Alejandro (Charles Alexander).


Después de una serie de viajes comerciales entre el Perú e Inglaterra, Juan Clímaco Carlos Eduardo decidió establecerse definitivamente en Manchester, donde inició su propio negocio de confección de trajes de algodón y estambre o lana peinada en Bradford Yorkshire. Posteriormente, en el mismo rubro, él se convirtió en director de la firma Seeger Bros, ocupación que tuvo hasta su muerte, ocurrida el 20 de enero de 1954 en Manchester.

En ese momento su hijo Charles Alexander Blacker King ya se había unido al negocio de los trajes de algodón y estambre que florecía en aquella época. Incluso se produjo una alianza comercial con una compañía manufacturera textil llamada Pearson & Foster, lo que convirtió a la familia Blacker en la mayor accionista de la fábrica. Charles Alexander se convirtió en el funcionario más importante de la firma hasta su muerte, que se produjo el 14 de mayo de 1958 en Manchester.

Charles Alexander Blacker King tuvo dos hijos: Charles Christopher George, quien amablemente escribió a este blog contando detalles de su familia, y John Edwin Alexander. Ellos, bisnietos de Alejandro Blacker Thierry, nunca supieron de la existencia de la familia de su tío Juan Blacker Thierry, también afincada en Inglaterra.

viernes, 1 de febrero de 2008

Leoncio Blacker

Como ya se señaló en un post anterior, Manuela Blacker Martel nació en marzo de 1853, mientras que dos años más tarde, el 1 de marzo de 1855, nació su hermano Leoncio. Eran tiempos de profundos cambios en la historia del Perú. En aquel 1855 Ramón Castilla derrocó al presidente José Rufino Echenique, a quien precisamente le había cedido el poder en 1851.

Con el retorno de Castilla a la presidencia entró en vigencia la ley que abolió la esclavitud y se anuló el tributo obligatorio que debían pagar los indígenas, mientras que en el aspecto urbano se impulsó la creación de la empresa de agua potable y se dieron los primeros pasos para mejorar la salud pública porque Lima era una ciudad que vivía en constante riesgo de sufrir epidemias. Precisamente, en 1854, un año antes del nacimiento de Leoncio, se había producido una epidemia de fiebre amarilla que causó pánico y más de dos mil muertos en la capital.

Al no existir un apropiado servicio de desagüe, la mayoría de calles de la ciudad tenían acequias y albañales de poco fondo donde se depositaban desperdicios, así como las deyecciones de personas y animales. El funcionamiento del ferrocarril no significó que las mulas, los burros y los caballos dejasen de ser un útil medio de transporte. Además, los campesinos solían conducir por la ciudad rebaños de vicuñas y alpacas llevando diferentes productos. Todos esos animales evacuaban sus excreciones en las calles y en las acequias, que no sólo emanaban olores desagradables sino se desbordaban con facilidad, provocando serios riesgos para la salud.

El agua limpia que se consumía en Lima provenía del río Surco y de un manantial formado por filtraciones del río Rímac, pero no llegaba a las casas a través de tuberías. Las cañerías subterráneas conducían el agua a las piletas y fuentes públicas que se ubicaban en plazas y plazuelas. De aquellas piletas y fuentes, los aguadores tomaban el agua que luego vendían a pie o montados sobre el flaco lomo de sus mulas, con dos barriles llenos que hacían contrapeso. Los vecinos también podían tomar libremente el agua de las fuentes, mientras que algunas casas tenían pozos de agua subterránea o acequias.

En esa época el concepto de higiene y salud pública recién empezaba a adquirir importancia, lo que era además una muestra de los nuevos tiempos que se vivían en la capital a partir de la riqueza generada por el guano. En octubre de 1855 el gobierno concedió a Thomas Wheelock un privilegio por 50 años para llevar agua a las casas a través de cañerías, contrato que posteriormente el concesionario transfirió a Manuel Mariano Basagoytia, quien se convirtió en accionista principal de la "Empresa de Agua".

Por otra parte, el 5 de mayo de 1857, cuando Leoncio Blacker tenía dos años de edad, Lima siguió su camino hacia la modernidad con la inauguración del sistema público de alumbrado a gas. Por orden del presidente Castilla se encendieron 400 lampadarios que alumbraron el Palacio de Gobierno y cuatro cuadras a la redonda en medio de la curiosidad y alegría general.

Sólo dos meses después de aquella inauguración, el 27 de julio de 1857, Gavina Martel Reyes dio a luz a una niña que recibió el nombre de Aurelia Blacker. Ella fue bautizada en la parroquia de San Marcelo el 7 de mayo de 1858, a los 9 meses y días de nacida. En la partida de bautizo se consigna que la niña ya había sido bautizada antes, por caso de necesidad, por el presbítero José María Chumpitaz.

Esta situación puede parecer extraña, aunque la explicación se encuentra en una costumbre de la época. Si una persona tenía amistad con el cura de la iglesia correspondiente a su barrio, no era insólito que le pidiera que acuda a su casa a “ponerle agua bautismal” al recién nacido, sobre todo si el niño tenía algún problema de salud o algún brote infeccioso se había presentado en la ciudad.
El cura acudía a la casa del feligrés de su iglesia, efectuaba una ceremonia sencilla, apuntaba en un pequeño papel los datos del niño y posteriormente registraba el bautizo en los libros de la iglesia. No obstante, en fecha posterior, el niño tenía que ser llevado obligatoriamente a la iglesia para recibir “óleo y crisma”. Este fue el caso de Aurelia Blacker.

También en 1857 el Salón de Comercio y la Biblioteca Inglesa de Lima, institución que ya era conocida simplemente como Bolsa o club Inglés, se trasladó a la casa del ciudadano Pedro Terry, en la calle Melchor Malo, donde siguió operando con sus más de cien miembros inscritos. Unos años antes esta institución había funcionado bajo la presidencia de Samuel Went.

Foto: Leoncio Blacker Martel a los 20 años de edad. Imagen tomada en Piura.