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martes, 1 de septiembre de 2009

Segundo matrimonio y guerra

Después de su breve periodo como alcalde de Paita en 1869, Alexander Blacker Thierry se convirtió en presidente de la Beneficencia del puerto. Su gestión fue muy reconocida por los pobladores, lo que lo llevó a postular por segunda vez a la alcaldía en el año 1876. Se trató de un accidentado proceso electoral que ha sido reseñado en el libro Paita, Hombres y Huellas de Reynaldo Moya Espinosa. Cuenta el autor que Blacker resultó elegido, pero el alcalde en funciones, Abelardo Garrido, se negó a entregar el cargo con la excusa de que las elecciones habían sido impugnadas.

Blacker recibió el apoyo de los paiteños y presentó un reclamo ante el gobierno central. Del mismo modo, montó una oficina de alcaldía en un lugar diferente. Por algunos meses, Paita tuvo dos alcaldes despachando paralelamente hasta que el gobierno le dio la razón a Blacker y Abelardo Garrido no tuvo otro camino que dejar su cargo.

Según los registros de la Municipalidad de Paita, Blacker fue alcalde de 1877 a 1879. Precisamente, durante su gestión, el comerciante y vicecónsul inglés contrajo matrimonio con Mariana Raygada Días, natural de Paita, de 28 años de edad, e hija del coronel de infantería del Ejército Eugenio Raygada Gallo y María Concepción Días Espinoza. La boda se efectuó el 29 de octubre de 1877.

Un mes antes del matrimonio, el 26 de setiembre de 1877, Blacker fue bautizado en Lima con el nombre de Alejandro Cipriano. En esa partida aparecen los nombres castellanizados de sus padres (Alejandro Blacker y Susana Thierry) y se consigna que tenía 50 años, aunque en realidad bordeaba los 52. Su padrino de bautizo fue Enrique E. Higginson, la misma persona que 27 años antes había sido su ahijado. Este hallazgo permite suponer que Blacker se bautizó expresamente para contraer matrimonio católico con Mariana Raygada y siembra algunas dudas sobre su primera boda con Eliza Higginson Andrews. No obstante, es posible que esa unión se haya efectuado bajo el rito protestante.

El primer hijo de su segundo matrimonio fue Luis Blacker Raygada, quien nació el 26 de octubre de 1879 y fue bautizado el 27 de marzo de 1880. Su padrino fue su tío Charles Louis Adolphus Blacker, hermano de su padre y quien había sido cónsul inglés en Matamoros, México, por un breve periodo (había sido nominado el 16 de noviembre de 1858, asumió funciones el 13 de noviembre de 1861 y renunció al cargo el 12 de setiembre de 1863). Sin embargo, Charles Louis Adolphus Blacker, quien se hacía llamar Louis Blacker, no estuvo presente en la ceremonia y envió un poder especial a su sobrino Alejandro Carlos Blacker, quien lo representó en el bautizo. La madrina del niño fue su abuela Concepción Días.

También en 1880 la guerra con Chile provocó una movilización masiva de hombres en el norte peruano y el vicecónsul inglés Alexander Blacker fue nombrado jefe de las milicias de Paita. Poco fue lo que se pudo hacer cuando el almirante chileno Patricio Lynch se presentó en el puerto con cuatro barcos y un ejército de las tres armas el 17 de setiembre de 1880. Las autoridades locales decidieron evacuar Paita y los chilenos nombraron una Comisión Municipal Provisoria presidida por Blacker e integrada por su hijo mayor, Alejandro Carlos, y dos súbditos extranjeros: Juan R. Bobbia y Jorge Woodhouse.

Ante ellos Lynch planteó el pago de 10 mil soles de plata como contribución de guerra, pero la respuesta del pueblo fue negativa y el almirante chileno incendió el local de la gobernación y la maestranza. Luego Lynch incursionó con una columna de caballería sobre El Arenal, La Huaca y -vadeando el río- llegó hasta Tangarará. El 21 de setiembre regresó a Paita y fue entonces cuando incendió la aduana rociándola de querosene.

Al día siguiente, Alexander Blacker emitió una declaración de tres puntos, señalando que los chilenos habían respetado la propiedad particular, que los almacenes del Estado fueron abiertos en su presencia y que sólo quedaron ahí las mercaderías no reclamadas por sus dueños. Finalizó su declaración comentando que la destrucción de la aduana se efectuó cuando el vecindario se negó a pagar la contribución de guerra. Por esta declaración muchos paiteños criticaron a Blacker insinuando que fue muy condescendiente con Lynch porque ambos tenían vínculos británicos.

Posteriormente, el 11 de junio de 1881, el invasor chileno Emilio Valverde, jefe político y militar de Paita, organizó una reunión “para tratar de asuntos de alta importancia de la localidad”. Los convocados a la cita fueron el vicecónsul inglés Blacker; el vicecónsul de los Países Bajos, Carlos P. López, y los vecinos Baltazar Poblete, Manuel León y S. F. Gil.

En esa reunión se firmó un acta en la que acordaron que Valverde prestaría apoyo y protección a los habitantes, al comercio y a los intereses neutrales y del país, mientras que Blacker, López, Poblete, León y Gil se comprometían a formar una Guardia Urbana para cuidar el orden y los intereses de la ciudad. Asimismo, debían suministrar diariamente los víveres y otros artículos para sostener a las fuerzas chilenas de ocupación.

Esta comisión especial que formaba Blacker junto a otros vecinos de Paita era llamada por los chilenos "junta municipal accidental" y tenía la representación oficial de la población ante el ejército invasor. En una de sus peticiones, fechada el 16 de julio de 1881, la comisión ruega que se restablezca el tráfico por ferrocarril en la ribera del río Chira debido a la alarmante escasez de agua que estaba afectando a la población del puerto de Paita. La solicitud para restablecer el ferrocarril entre Paita y Piura fue rechazada por los chilenos, aunque el jefe político y militar Emilio Valverde se comprometió a entregar 2 mil litros de agua diarios para que sea repartida entre los civiles.


Foto: Cuando tenía 15 años Luis Blacker Raygada fue registrado por su tío Alejandro Higginson en la Municipalidad de Paita. En esa época los registros civiles empezaban a ser tan importantes como los registros de las iglesias.

jueves, 20 de agosto de 2009

Vida pública

Como ya se señaló en un post anterior, Alexander Blacker Thierry no estuvo concentrado solamente en sus intereses comerciales. En 1866 fue nombrado agente consular francés en Paita y en 1869 se convirtió en alcalde del puerto por un breve periodo. Además, en 1870 fue autorizado por el gobierno para emitir moneda feble de 5 y 10 centavos y al mismo tiempo promovió la construcción del ferrocarril Paita-Sullana, que tuvo una subestación en el poblado de La Huaca.

Durante la investigación también se ha encontrado un documento, fechado el 28 de marzo de 1871, en el que Alexander Blacker aparece como tesorero de las obras públicas del pueblo de Colán y se compromete a responder financieramente con sus bienes al recibir una suma de 2,048 soles para refaccionar la iglesia de la localidad. Posteriormente Blacker también recibió fondos públicos para refaccionar la iglesia de Sullana y el cementerio de Paita.

Es evidente que el comerciante y vicecónsul inglés desarrolló una sólida relación con su comunidad y con el pueblo de Paita que, ante los ojos de muchos inmigrantes extranjeros, no era considerado un lugar acogedor. La mayoría de visitantes foráneos que han dejado evidencia escrita sobre su paso por Paita durante el Siglo XIX califican el pueblo como “miserable”. Solamente durante el breve apogeo de la industria ballenera norteamericana, el puerto piurano experimentó una actividad económica importante y atrajo a numerosos inmigrantes.

Sin embargo, desde su llegada en 1852 hasta su muerte en 1897, Blacker permaneció estrechamente ligado al lugar llevando una activa vida comercial, social y pública. Si bien es imposible conocer al detalle cómo Blacker percibía Paita y su población, algunas de sus ideas sobre el lugar han quedado registradas en un reporte oficial que el vicecónsul envió a Inglaterra el 31 de diciembre de 1871.

El documento, escrito en inglés, se encuentra en los Archivos Nacionales de Inglaterra y contiene información sobre salarios, precios de provisiones, así como referencias a la alimentación, vestido, vivienda y salud de la clase trabajadora de Paita.

Algunos pasajes relevantes incluyen la siguiente información (*): “el clima del departamento de Piura no hace necesaria la utilización de ropa especial. La vestimenta más simple como una camisa de algodón, pantalones y un sombrero de paja es todo lo que se necesita durante el año y se puede comprar por unos pocos dólares”.

“Los zapatos y las botas son artículos de lujo y se calzan solamente los domingos o días de fiesta cuando también se añade a la vestimenta un saco de lino para dar una apariencia de elegancia”.

“El clima es probablemente el más saludable del Perú. Ni fiebres ni epidemias han prevalecido en este lugar, la ausencia de lluvia y los vientos constantes mantienen la atmósfera libre de malos aires y hacen de este lugar, más allá de cualquier duda, el más saludable y placentero de cualquier país tropical en el mundo, lo cual explica la apatía y holgazanería de su población, la cual puede vivir feliz y satisfecha con muy poco, sin necesidad de trabajar duramente”.

“Durante la mayor parte del año la gente prefiere dormir a cielo abierto frente a sus casas y en ningún momento hay necesidad de usar algo más que una ligera frazada. Ropa de cama, como sábanas o colchones, son artículos de lujo, por lo que una hamaca es suficiente para dormir bien, sin que nadie o muy pocos aspiren a algo mejor”.

“La renta de una casa es moderada… 50 dólares y 8 centavos es el promedio de la renta de una casa de dos o cuatro habitaciones, dependiendo de su situación y calidad”.

“La comida es abundante y barata en comparación con otros lugares del Perú. Carne de res, muy buena, de 10 a 12 centavos por libra; cordero, de acuerdo a su condición y tamaño, de 4 a 5 dólares cada uno; cerdo, de 7 a 8 centavos por libra; cabras, de 4 a 5 dólares cada una y constituyen la principal comida animal de las clases más bajas; arroz, muy bueno, traído desde Lambayeque, precio promedio 8 centavos por libra; frijoles, lentejas, maíz, camotes, calabazas, cebollas, papas, yucas, tomates y muchos otros vegetales, todos abundantes y baratos, son posibles de conseguir a lo largo de todo el año”.

“La gente se contenta con la comida más simple. Arroz y frijoles, camotes, calabazas, cebollas y una pequeña cantidad de carne es todo lo que necesitan para mantenerse en condición saludable. Un hombre de las clases más bajas puede vivir con un ingreso de 35 a 50 centavos por día, incluyendo la usual bebida de cocoa o chocolate de inferior calidad”.

“El salario de los trabajadores agrícolas puede exceder los 6 reales por día, sin incluir comida; el trabajador común del pueblo, de 1 a 2 dólares por día; carpinteros, entre 2 dólares 4 centavos y 3 dólares por día; zapateros, entre 2 dólares y 2 dólares 4 centavos por día; el mismo salario se aplica para los sastres”.

“Hay amplio espacio para trabajo extranjero de cualquier característica en todo el departamento y todo foráneo asentado en este lugar ha logrado tener éxito para vivir con comodidad, pero, lamentablemente, la mayoría de artesanos extranjeros que ocasionalmente se establecieron en este lugar pronto se dedicaron a la bebida y cayeron más bajo que cualquier nativo en las mismas circunstancias. Sin embargo, ellos son preferidos sobre los artesanos nativos”.

“La gente de este país es probablemente la más feliz del mundo, perfectamente satisfecha con poco y, aparentemente, no más feliz con más; y si es el efecto del clima o no lo que afecta a los extranjeros, éstos generalmente muy rápido adoptan la misma vía de pensamiento y comportamiento de los nativos, y, por lo general, se vuelven inútiles, abandonados y una desgracia para el país”.

“La indiferencia general de la clase trabajadora y la consecuente dificultad para inducirlos a trabajar, combinadas con sus exageradas demandas que no corresponden a la calidad de su trabajo, obliga a las personas a buscar trabajadores en otro lugar antes que ceder a las extorsiones”.


Foto: Imagen de la plaza principal del puerto de Paita, captada probablemente a inicios del Siglo XX.

(*) Se trata de una traducción libre.