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domingo, 20 de septiembre de 2009

Alejandro Carlos Blacker

Poco después de la guerra con Chile, el primogénito de Alexander Blacker Thierry, Alejandro Carlos Blacker Higginson, se comprometió en matrimonio con su prima hermana María Luisa Higginson Carreño, quien era hija de Enrique Higginson Andrews y María Natividad Carreño.

Debido a su grado de consanguinidad, la pareja tuvo que solicitar una dispensa especial a la Iglesia Católica para ser autorizados a contraer matrimonio. La boda se efectuó el 17 de diciembre de 1883 en la parroquia de San Sebastián en Lima. El novio tenía 31 años y la novia 22.

Lamentablemente la unión duró sólo seis años. Alejandro Carlos Blacker, quien era comerciante como su padre, cayó enfermo de tuberculosis pulmonar y murió en Lima el 27 de mayo de 1889. Sus restos fueron velados en la casa de la familia de su esposa que estaba ubicada en la calle de Aumente. El memorialista Heinrich Witt asistió al velorio y escribió en su diario que no hubo una gran concurrencia. Blacker Higginson tenía sólo 36 años y entre 1883 y 1885 había sido alcalde de Paita como su padre.

Alejandro Carlos Blacker y su esposa tuvieron tres hijos: El primero fue Alejandro Ricardo Emilio Ramón Blacker Higginson, quien nació en el pueblo de La Huaca el 6 de octubre de 1886 y murió casi un año después, el 25 de setiembre de 1887. La segunda hija del matrimonio fue María Luisa Blacker Higginson, quien nació en Paita en 1889, y la tercera descendiente fue Elisa Blacker Higginson, quien nació en Piura en 1890. Es decir, Elisa fue hija póstuma ya que su nacimiento se produjo cuando su padre ya había muerto.

Foto: Alejandro Carlos Blacker Higginson en Lima. Archivo Courret.

sábado, 27 de junio de 2009

Blacker en Paita

En 1853, un año después de su boda, Alexander Blacker Thierry y Eliza Higginson Andrews tuvieron a su primer hijo: Alejandro Carlos Blacker Higginson. La familia ya había decidido afincarse en Paita debido a que Blacker tenía proyectos para incursionar en el negocio algodonero.

La segunda hija del matrimonio Blacker Higginson fue María Elisa, quien nació en Paita en 1855. Lamentablemente, la niña murió tres años después. Se presume que ella fue trasladada en barco de Paita al Callao para ser tratada de una angina de pecho, pero falleció durante la travesía. Su defunción fue inscrita en el Callao el 11 de julio de 1858. Lo curioso es que ningún familiar declaró su muerte y tampoco se consignó el nombre de sus padres en su partida de defunción. La única firma en el documento pertenece al cura de la iglesia matriz del Callao, quien certificó su deceso. La lápida de la niña se encuentra en el cementerio Presbítero Matías Maestro de Lima.

Esta triste desaparición afectó profundamente a la familia Blacker Higginson, que decidió rendirle un tributo a su hija donando una pila bautismal a la iglesia del pequeño poblado de La Huaca, ubicado a ocho leguas de Paita.

La pila bautismal tiene grabado el nombre de María Elisa Blacker hasta la actualidad y fue tallada en Lima como si se tratara de una fuente de agua. La pila tiene tres tipos de figuras: cabezas de león, cabezas de un niño y escudos del Perú. Los escudos se grabaron a pedido de Alexander Blacker, quien en su calidad de vicecónsul británico pretendió así rendirle homenaje al país donde cumplía funciones.

La pila fue donada en 1862 y en ella fue bautizada la tercera hija del matrimonio Blacker Higginson, quien llevó el mismo nombre de su hermana desaparecida. El bautizo de María Elisa fue el primero que se realizó en aquella pila y también el primero que quedó registrado en los libros de la iglesia de La Huaca porque hasta esa fecha la parroquia no estaba autorizada a celebrar bautizos ni matrimonios. María Elisa Blacker Higginson fue bautizada el 11 de agosto de 1862 a los 4 meses y medio de nacida. Sus padrinos fueron Toribio Seminario y Váscones, y Ricarda Cortés.

En aquella época muchos de los más prósperos comerciantes de Paita tenían casas de campo en La Huaca o sus alrededores. Además, muchos de los negociantes dedicados al cultivo de algodón también tenían propiedades en la zona. Incluso casas comerciales extranjeras tenían locales en el lugar, que hoy luce tristemente empobrecido.

No se sabe por cuánto tiempo Alexander Blacker estuvo a cargo del negocio heredado de la familia Higginson, pero posteriormente fundó la firma Blacker & Co. Paralelamente a sus actividades comerciales, Blacker desarrolló una activa vida pública en Paita llegando a ser alcalde y artífice de la creación de la primera compañía de bomberos en 1860.

Exactamente el 24 de noviembre de ese año se formó en Paita la compañía contra Incendios por Grigos, que no soólo fue la primera en la provincia de Piura, sino también en la región norte del Perú. Como comandante y presidente de la primera junta directiva fue elegido Alexander Blacker, mientras que los propietarios de los negocios paiteños se autoimpusieron un tributo de un real al mes (llamado "derechos de incendio") para el sostenimiento económico de la compañía. Los miembros del cuerpo de bomberos lucían uniforme de pantalón blanco y casa roja con casco metálico, cuyo color diferenciaba los grados.

En esos momentos, la posición social de Blacker en el pueblo era cada vez más importante. En 1863, Blacker aceptó defender al cónsul de Estados Unidos Charles Winslow, quien fue víctima de una campaña para desacreditar su administración tanto en el consulado como en el hospital norteamericano que funcionaba en Paita y que era exclusivo para ciudadanos estadounidenses. Los ataques contra Winslow, alentados por capitanes de barcos norteamericanos, se hicieron tan evidentes que incluso se imprimieron panfletos acusándolo de realizar cobros indebidos en el consulado.

El 10 de dicembre de 1863 Alexander Blacker aceptó ser entrevistado por Winslow sobre la situación del consulado norteamericano en Paita. El documento se envió a Washington y se conserva en los Archivos Nacionales de Estados Unidos. En él, Blacker afirmó que los balleneros norteamericanos con frecuencia desembarcaban a sus tripulantes enfermos sin observar las formalidades de ley. También señaló que desde la llegada de Winslow en setiembre de 1862 se había hecho una "limpieza" general de norteamericanos indeseables en paita y que las amenzas de los capitanes de las naves habían disminuido.

Blacker añadió que Winslow era un "perfecto caballero", que su carácter y dignidad eran superiores a los de sus predecesores y que se había registrado una "notable mejora"en la respetabilidad del consulado.

Foto: El nombre de María Elisa Blacker está grabado en la pila bautismal de la iglesia del poblado de La Huaca hasta la actualidad.

martes, 19 de mayo de 2009

Blacker y Higginson

La vida del comerciante inglés Alexander Blacker Thierry en el Perú transitó por un camino totalmente diferente al seguido por su hermano John. Como se consignó al inicio de esta investigación, uno de los primeros rastros de la presencia del apellido Blacker en el país involucra a Alexander, cuyo nombre castellanizado aparece en la partida de bautizo de Enrique Eduardo Higginson Carreño. El documento data del 18 de octubre de 1850 y en él Alejandro Blacker figura como padrino. El bautizo se realizó en la iglesia San Simón y San Judas Tadeo del Callao y los padres del niño fueron Enrique Higginson Andrews y María Natividad Carreño.

Este último dato es el primero de una serie de pistas que llevan a pensar que Alexander Blacker llegó al Perú a mediados del Siglo XIX con el apoyo y amparo de la familia Higginson, cuyos miembros ocupaban un lugar visible en la sociedad de aquella época.

Después de establecerse en Lima por un par de años, Blacker se trasladó en 1852 al puerto de Paita, donde transcurrió la mayor parte de su vida. Esta decisión también se produjo por influencia de los Higginson debido a que el patriarca de la familia, Charles Higginson, radicaba en el puerto piurano, donde funcionaba su propia compañía y era, además, encargado del viceconsulado inglés.

Charles Higginson era un comerciante inglés que había nacido el 15 de julio de 1778 en Chester, Islas Orientales, pero que había vivido en Sudamérica desde inicios del Siglo XIX. En Buenos Aires existe registro de la presencia de Higginson en 1811 cuando el comerciante británico adquirió junto a Robert Hunt un extenso terreno propiedad de don Francisco de Paula Illescas para levantar un establecimiento dedicado a la salazón de carnes.

No ha sido posible determinar cuánto tiempo permaneció Higginson en Argentina, pero lo que se sabe es que en 1817 ya se había mudado a Chile. El inglés Samuel Haigh, en su libro Sketches of Buenos Ayres and Chile, señala que en 1817 había aproximadamente una docena de ingleses viviendo en Santiago y que la mayoría de ellos había llegado procedente de Buenos Aires tras la batalla de Chacabuco, que ocurrió el 12 de febrero de 1817 y que fue decisiva para la independencia de Chile.

Se presume que Higginson fue uno de esos ingleses porque su presencia en Chile en 1817 está plenamente confirmada por un documento encontrado en los archivos del Consulado, que era como se conocía al tribunal comercial chileno en ese entonces. En noviembre de 1817 el Consulado notó que el almacén de Charles Higginson había vendido al por menor “dos piezas de algodón”, por lo que ordenó el cierre inmediato del local comercial y el embargo de todos sus productos.

Unos días después, Higginson envió una carta de disculpa por haber roto la ley y explicó que él no se encontraba en su almacén al momento de la venta y que la responsabilidad había sido de uno de sus empleados. Muy pronto, el Consulado ordenó la reapertura del almacén y el levantamiento del embargo a sus productos.

Otra documentación encontrada sobre la presencia de Higginson en Chile certifica que en la ciudad de Santiago, junto a Diego O’Brien, formó la compañía Higginson, O’Brien & Co, mientras que en Valparaíso fue socio de la firma Guillermo Taylor & Co.

Por otra parte, en 1819 Charles Higginson era el comerciante extranjero que adeudaba mayor cantidad de dinero a la Administración de Aduanas de Chile (31,299 pesos y 1 ¾ reales). No obstante, este dato demuestra también que era el más activo.

El mismo año, Higginson dirigió una petición al senado chileno como apoderado de Samuel Gibson, un oficial inglés al servicio de la escuadra chilena que apoyaba la guerra de independencia en el Perú. En su solicitud, Higginson pedía una licencia para que el bergantín Tiber, de propiedad de Gibson, sea dedicado al comercio de madera de cabotaje. Higginson solicitaba que el bergantín sea autorizado a trasladarse a Talcahuano para recoger un cargamento de madera que luego sería distribuido en los puertos de Valparaíso y Coquimbo.

Aunque en la resolución final el senado chileno reconoce que “Higginson ha suplido jenerosamente (sic) hasta 40,000 para auxilio de la escuadra nacional”, la petición fue rechazada porque el cabotaje era una actividad reservada a los chilenos.

Poco tiempo después, Higginson se dirigió nuevamente al senado solicitando esta vez autorización para transportar cobre por vía marítima desde Huasco a Coquimbo, pero el senado tampoco aceptó su solicitud.

En 1821, dos años después de estos intentos fallidos, Higginson anunció la disolución de las firmas de las que era socio: Higginson, O’Brien & Co de Santiago y Guillermo Taylor & Co de Valparaíso.
Poco después de la desaparición de ambas firmas, Higginson se trasladó al Perú atraído por las nuevas posibilidades comerciales que prometía la independencia.

En Paita fundó la firma Higginson & Co, que comercializaba todo tipo de servicios y artículos navales, así como algunas manufacturas locales. Además, Higginson se dedicó durante un tiempo a la exportación de productos exóticos tales como cochinilla, orchilla, concurango y ratania.

A pedido de la industria ballenera de Massachussets, Higginson estuvo al frente del consulado de Estados Unidos en Paita desde enero de 1835 hasta mediados de julio de 1839. Posteriormente se convirtió en vicecónsul británico. Durante gran parte del siglo XIX, Paita fue un punto de recalada clave para las embarcaciones dedicadas a la caza de ballenas. Esta actividad impulsó la economía de la zona de una manera significativa y permitió la llegada de un alto número de inmigrantes extranjeros.

En el plano personal, Charles Higginson se casó con la inglesa María Andrews presumiblemente en Argentina , y tuvo siete hijos: Charles (Carlos), Caroline, Mary, Henry (Enrique), William (Guillermo), Eliza y Emily.

El hijo mayor, Charles, nació en Buenos Aires, aproximadamente en 1808. El trabajó por muchos años en las oficinas de la Casa Gibbs en Lima como asistente de Charles R. Pflucker y luego, en 1845, se trasladó a Paita para asumir el control del negocio familiar, ya que su padre había decidido dedicarse únicamente a sus obligaciones en el consulado británico.

El hijo mayor permaneció por varios años al frente del negocio bajo la asesoría de su padre, quien murió el 5 de noviembre de 1852. Sorprendentemente, un día antes de la muerte de Charles Higginson, su hija Eliza Higginson Andrews contrajo matrimonio con Alexander Blacker Thierry. En aquel momento Blacker tenía 27 años, mientras que Eliza -que había nacido en Valparaíso el 17 de diciembre de 1821- tenía 31. En su diario personal, el viajero alemán Heinrich Witt describe a Eliza Higginson como “bien parecida” y revela que la conoció durante un baile ofrecido por Mr. Green en 1845.

Dos meses después de su matrimonio y de la muerte de su suegro, Alexander Blacker se convirtió en el nuevo vicecónsul de la monarquía británica en Paita. La carta que envió a Inglaterra informando sobre la toma de posesión de su cargo está fechada el 1 de enero de 1853. En ese momento la reina Victoria ya llevaba 16 años en el trono.

El cargo de vicecónsul en Paita no era particularmente atractivo en términos económicos. Por ejemplo, Blacker cobraba un salario de 100 libras esterlinas al año, mientras que la cabeza del cuerpo diplomático inglés en Lima, S. H. Sullivan, percibía un salario de 1,700 libras esterlinas anuales. La diferencia era abismal, pero el cargo de vicecónsul le daba a quien lo ocupaba mayor influencia con las autoridades locales y un mejor status social en su comunidad.

Pero Blacker no solamente heredó el viceconsulado, sino también el negocio de la familia Higginson. En 1853, su cuñado encargado de la compañía, Charles Higginson Jr, decidió traspasarle la firma para viajar a Londres, donde llevó una vida disipada de soltero viviendo en una casa club. Alexander Blacker le enviaba regularmente pagos derivados de los intereses que generaba el negocio en Paita.

Foto: Partida de bautizo de Enrique Eduardo Higginson, cuyo padrino fue Alejandro Blacker en 1850. Una de las pistas más antiguas de la presencia del apellido Blacker en el Perú.

lunes, 21 de enero de 2008

Los Blacker

Como se comentó en el post anterior, el apogeo del guano atrajo al Perú a una gran cantidad de inmigrantes ingleses, entre ellos los hermanos Alexander y John Blacker Thierry, ambos comerciantes, de religión protestante y naturales de Strood, Gloucestershire, Inglaterra.

No se ha encontrado una fecha exacta del arribo de los Blacker al Perú, pero existen algunas pistas que los sitúan en el país a mediados de 1800. La primera de estas pistas es el diario personal del viajero alemán Heinrich Witt, quien describe un paseo que hizo a Chorrillos junto a John Blacker en 1849.

Otra pista es una partida de bautizo en la que Alexander Blacker Thierry, de 25 años, aparece con el nombre castellanizado (Alejandro) y como padrino de Enrique Eduardo Higginson Carreño, hijo de Enrique Higginson Andrews y María Natividad Carreño. El bautizo se realizó en la iglesia Matriz del Callao (San Simón y San Judas Tadeo) el 18 de octubre de 1850.

Si bien estos dos documentos no son suficiente prueba para establecer exactamente el año del arribo de los Blacker al país, por lo menos certifican que en 1849 uno de los hermanos ya estaba en el Perú. En el caso específico de Alexander Blacker, la pista confirma además su estrecha relación con la familia Higginson, la que sin duda marcó el rumbo de su vida en el país. Adicionalmente, se halló un documento gráfico fechado en 1847 que permite suponer que, antes de llegar al Perú, Alexander Blacker vivió en Chile, país donde también residió la familia Higginson.

Respecto a John Blacker Thierry, también se ha encontrado otra prueba que consigna su nombre castellanizado (Juan). Se trata de una partida de bautizo, donde figura como padre de Manuela Blacker Martel, quien nació en Lima el 25 de marzo de 1853. El bautizo se efectuó cuando la niña tenía 6 años en el Sagrario de la Catedral el 7 de noviembre de 1859. Además, se consigna que Manuela fue bautizada por caso de necesidad. Es decir, padecía alguna enfermedad o alguna epidemia infecciosa amenazaba la ciudad (en aquella época el concepto de salud pública recién estaba adquiriendo cierta importancia gracias a la aparición de La Gaceta Médica de Lima y a la reorganización de la escuela de medicina).

En el caso de John Blacker se ha podido determinar que se desempeñó en un principio como empleado de un comerciante de origen alemán apellidado Bergmann (se presume que se trató de Juan Federico Bergmann). Posteriormente, Blacker se convirtió en empleado y luego en socio de la firma Isaac & Company, cuyos miembros principales eran los hermanos ingleses Frederick Simeon Isaac y Benjamin Isaac.

También se ha descubierto que Blacker ocupó un almacén en la calle Bodegones, a unos pasos de la Plaza Mayor, y que durante su estadía en el país se le conoció con el nombre de Juan. En aquellos tiempos, si algún extranjero que no fuera español llegaba al Perú, su nombre era inmediatamente castellanizado o modificado para hacer más fácil la pronunciación e identificación. A veces incluso se cambiaban totalmente los apellidos: si un extranjero apellidaba White podía terminar siendo Blanco.

Foto: Alejandro Blacker Thierry, con un puro en la mano, en Chile, 1847. Foto cortesía del Dr. John Blacker.