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viernes, 17 de abril de 2009

Nueva vida

La muerte de Gavina Martel y la posterior lectura de su testamento produjeron una serie de cambios al interior de la familia Blacker León. Gavina había sido durante muchos años un soporte económico para la familia de su fallecido hijo Leoncio, sobre todo para su viuda y sus nietas. Con su desaparición desaparecía también el apoyo económico que la viuda de Leoncio recibía periódicamente.

Cuando Gavina murió en 1926, Carlos Blacker León era el único hijo varón que permanecía en el país. Alejandro Blacker León ya se había mudado a Brasil con su familia, mientras que Emilio Blacker León residía en Argentina. En aquella época, para muchas familias, era impensable que las mujeres salieran a trabajar.

Sin embargo, poco tiempo después de la muerte de su abuela Gavina, Carlos también decidió buscar fortuna en otro país dejando a su madre y a sus hermanas en el Perú. Le explicó a sus familiares que tenía muchos problemas políticos por ser partidario de Augusto B. Leguía y además su matrimonio en Lima no había funcionado. Carlos se había casado el 28 de agosto de 1909 con Esther Isabel Ruiz Remy, hija de Manual Alcibiades Ruiz Cabrera y Zoila Emma Remy Arres. La unión se disolvió pocos años después.

Al partir Carlos, las hermanas Mercedes Blacker León y Carmen Blacker León tomaron las riendas de la familia y administraron austeramente los ingresos que generaba el alquiler de uno de los ranchos que heredaron en Chorrillos. Posteriormente, cuando su tía Manuela Blacker de Monteverde falleció, ellas iniciaron una larga batalla legal para tomar posesión de las diferentes propiedades que habían pertenecido a su abuela Gavina.

Carlos Blacker León llegó a Valparaíso en 1927. Antes de llegar al puerto chileno, él pasó un corto período en Argentina junto a su hermano Emilio. En Valparaíso, ciudad a la que llegó sin mayores recursos económicos, Carlos desempeñó varios trabajos y trató también de involucrarse en temas políticos. Allá conoció a Rufina Ayala Núñez, con quien contrajo matrimonio y tuvo un solo hijo: Juan Blacker Ayala.

A pesar de que durante mucho tiempo Carlos cumplió un papel muy activo en los asuntos relacionados a su familia, no se tienen mayores detalles sobre su vida en Chile. Aparentemente, en algún momento perdió todo contacto con su familia en Lima. Su hijo Juan Blacker Ayala, un respetado profesional que ahora se encuentra retirado, se casó con Natalia del Carmen Arias Soto, natural de Valparaíso, nacida el 4 de junio de 1938 e hija de Luis Alberto Arias Maturana y Eduvigis del Carmen Soto Vera. La pareja no tuvo hijos.

Por otra parte, Emilio Blacker León había migrado a Argentina a inicios de la década de 1920. Con mucho esfuerzo logró establecerse en un nuevo país y el 26 de noviembre de 1928 contrajo matrimonio con María Porcell Echevarría en la localidad de Concordia, Entre Ríos. La pareja tuvo tres hijos: Juan Carlos Blacker Porcell, María del Carmen Teresa Blacker Porcell y Emilio Leoncio José Blacker Porcell.

En tanto, la primera descendiente Blacker León que contrajo matrimonio en Lima fue María Elisa, quien a inicios de la década de 1920 se casó con Julio Jourde Vera, natural de Macate, provincia del Santa, departamento de Ancash, hijo de Julio Francisco Jourde Marcial y Zoraida Vera Fazt o Fahz. Ellos tuvieron tres hijos: Julio Jourde Blacker, Gladys Jourde Blacker y Graciela Jourde Blacker.

En este punto vale la pena agregar que el primer Jourde que llegó al Perú fue el francés Pierre Jourde, cuyo nombre fue castellanizado como Pedro. Junto a su esposa Rosalía Touloot y algunos de sus hijos, Pierre Jourde se estableció en el valle de Cañete presumiblemente a inicios de 1850. Su hijo Julio Jourde Touloot, nacido también en Francia, se casó en San Vicente de Cañete con la peruana Carmen Marcial Abrill el 8 de febrero de 1869. Su descendencia es la que perdura hasta la actualidad en el país.

De otro lado, Aurelia Blacker León se casó el 12 de febrero de 1930 con Francisco Eduardo Gregorio Barrios Ordóñez, natural de Moquegua, hijo de Eduardo Barrios y Mercedes Ordóñez. La pareja tuvo tres hijos: Fernando Barrios Blacker, Ricardo Barrios Blacker y Eduardo Barrios Blacker.

La hija menor de la familia Blacker León, María Teresa, se casó con Francisco Noya Muro, natural de Chiclayo, y tuvieron cinco hijos: Jorge Noya Blacker, Ernesto Noya Blacker, Rafael Noya Blacker, Teresa Noya Blacker y José Antonio Noya Blacker.

Por último, Carmen Blacker León se casó con el estadounidense Howard Eidson, no tuvieron descendientes, pero Carmen vivió por mucho tiempo con los cuatro hijos de su esposo: Christian Eidson Aubry, Patricia Eidson Aubry, Paul Eidson Aubry y Amalia Eidson Aubry. Mercedes Blacker León no se casó y no tuvo hijos. Murió en Lima el 6 de marzo de 1977.

Respecto a Emilia León Mandujano, esposa de Leoncio Blacker Martel, se sabe que convivió muchos anos con una serie de enfermedades producto de su obesidad y murió a inicios de la década de 1940. La genealogía de su familia puede ser consultada en el libro Apuntes sobre cien familias asentadas en el Perú de Juan Miranda Costa.

Foto: Boda de Emilio Blacker León y María Porcell Echevarría en la localidad de Concordia, Entre Ríos, Argentina.

lunes, 26 de enero de 2009

Muerte inesperada

El tercer miembro de la familia Blacker León en casarse fue Manuel Augusto, quien en junio de 1913 contrajo matrimonio con María Edelmira Teodosia Murrieta Suárez, hija de José Murrieta y Rosa Suárez. Manuel Augusto tenía 23 años y ella 35, pero la notoria diferencia de edad nunca fue un problema para la pareja. Ellos tuvieron dos hijos: Augusto Blacker Murrieta y Javier Blacker Murrieta.

Manuel Augusto dedicó parte de su juventud a trabajar en las minas de Cerro de Pasco, donde llegó a hacer unos denuncios que al final no prosperaron. Después de su experiencia minera, él optó por regresar a Lima y tiempo más tarde se trasladó a Chiclayo para trabajar en la hacienda Cayaltí, que a mediados del Siglo XIX, bajo el control de la familia Aspíllaga Anderson, alcanzó la producción anual de azúcar más alta a nivel nacional.

Manuel Augusto viajó a Chiclayo solo, mientras que su esposa y sus hijos permanecieron en la capital. El trabajó en Cayaltí durante una época en la que los hacendados gozaban de un gran poder económico. Las haciendas costeñas se habían convertido en inmensos y modernos latifundios agroindustriales desligados de la economía nacional y cuya producción estaba destinada a la exportación. Usaban maquinaria moderna, créditos del sistema financiero y producían principalmente azúcar. Por ese motivo, estos latifundios fueron conocidos también como plantaciones o ingenios azucareros.

Era la época de “La República Aristocrática” o “el segundo civilismo”, que se había iniciado en 1899. El historiador Jorge Basadre acuñó el término de “República Aristocrática” porque percibió en la elite de poder de inicios del siglo XX actitudes propias de las antiguas aristocracias cortesanas europeas de antiguo régimen. Incluso, Basadre llamó a los hacendados azucareros “barones del azúcar”, resaltando las pretensiones nobiliarias de los oligarcas costeños.

Durante este periodo, el poder político lo ostentó una oligarquía vinculada al Partido Civil, numéricamente reducida, pero compuesta por un conjunto de familias cuyo poder se basaba en la propiedad de la tierra, las propiedades mineras, la banca y el comercio de exportación e importación. En aspectos sociales eran principalmente conservadores, profundamente católicos, paternalistas, abiertamente racistas y cultores de la vida de lujo y ostentación.

Mientras tanto, paralelamente a su trabajo, Manuel Augusto Blacker desarrolló un marcado interés por la política y tanto él, como sus hermanos, fueron resueltos defensores de Augusto B. Leguía, quien ejerció la presidencia del Perú durante dos periodos (1908-1912 y 1919-1930). Al inicio de su carrera política, Leguía también había pertenecido al Partido Civil.

Antes de iniciar su segundo mandato en 1919, Leguía tuvo que enfrentar a una tenaz oposición que lo acusaba de haber ganado irregularmente las elecciones. En ese año las organizaciones de trabajadores habían ganado mucha fuerza e incluso habían logrado que se apruebe la jornada laboral de las 8 horas a nivel nacional.

En vista de la tensa situación, Leguía y sus partidarios decidieron dar un golpe de estado en la madrugada del 4 de julio del mismo año. Leguía asumió el poder como presidente provisional y disolvió el congreso para convocar a un plebiscito destinado a reformar la Constitución. También llamó a elecciones para formar un nuevo congreso que recibió el nombre de Asamblea Nacional, la cual el 2 de octubre de 1919 eligió a Leguía como presidente constitucional por cinco años. El 12 de octubre de 1919 asumió el mando y el 18 de enero de 1920 empezó a regir la nueva Constitución.

Durante los siguientes años, la situación política del país se volvió inestable y violenta. Por eso no sorprende que en una manifestación pública de apoyo al presidente Leguía, Manuel Augusto Blacker haya sido atacado por manifestantes opositores. Recibió una golpiza brutal y quedó inconsciente tendido en el suelo. Fue trasladado a un hospital y a pesar de que ensayó una aparente mejoría durante su internamiento, no resistió mucho tiempo y murió días después.

Manuel Augusto Blacker padecía, además, de tuberculosis, una enfermedad muy común de la época que lo había debilitado físicamente y que agravó después de la golpiza que recibió. El falleció el 30 de octubre de 1926 a los 36 años de edad.

Manuel no fue el primer descendiente de la familia Blacker León que murió. Antes había fallecido su hermana Luz Amelia Jennie Blacker León en extrañas circunstancias. La fecha exacta de su muerte fue el 24 de julio de 1921 y se produjo en la calle Colmena 590. El deceso fue declarado por el farmacéutico Héctor Remy y en la partida de defunción se consigna equivocadamente que la difunta tenía 27 años. En realidad, ella tenía 26 años y era soltera.

Foto: Manuel Blacker León (sentado) flanqueado por sus hermanos Carlos Blacker León y Leoncio Blacker Mascaro.

martes, 21 de octubre de 2008

La muerte de Leoncio

El 19 de agosto de 1909, cuando su hija menor tenía apenas 2 años de edad, Leoncio Blacker Martel murió en la calle del Tren, número 92, en el distrito de Chorrillos. La defunción fue registrada en la Municipalidad de Chorrillos por su joven hijo Carlos, quien en ese momento se declaró soltero y comerciante.

En la partida de defunción se señala correctamente que Leoncio falleció a la edad de 54 años, mientras que los testigos del deceso fueron el empleado Miguel Fragua y el comerciante Pedro Guimet. Sin embargo, un dato que causa sorpresa es que Carlos Blacker inscribió a su padre como hijo de Juan Blacker y Gavina Alzamora. Esto no sólo significa que la confusión respecto al verdadero apellido de Gavina duró muchos años, sino que el fallecido quedó registrado erróneamente como Leoncio Blacker Alzamora y así permanece en los archivos del municipio chorrillano.

En la partida de defunción se señala, además, que la causa de muerte fue un "epitelioma de cuello", pero en la inscripción posterior, antes del entierro en el cementerio Presbítero Maestro, se anota que la causa de fallecimiento fue una neumonía.

A pesar de que pasó varios días postrado en cama antes de su muerte, Leoncio no dejó testamento. Según fuentes familiares, él trabajaba en ese entonces para su madre como encargado de cobrar los alquileres de las propiedades que Gavina Martel poseía en La Magdalena y Chorrillos.

Su muerte dejó a su numerosa familia en una incómoda posición económica y su viuda, Emilia León, se vio obligada a pedirle ayuda a su suegra, aunque la relación entre ambas no era nada cordial. La madre de Leoncio aceptó apoyar económicamente a su nuera, pero con una reducida mensualidad. En ese momento las niñas Blacker León acudían al colegio León de Andrade, que estaba ubicado en el centro de Lima y que posteriormente se convertiría en el colegio Sophianum.

Por los testimonios recogidos es evidente que Gavina Martel exhibía en esa época una sólida posición económica. Incluso, unos días antes de la muerte de Leoncio, Gavina sufrió un robo en su propia casa de la calle Ilave. Fue un hurto valioso que mereció la atención de la prensa y la noticia se publicó en el diario El Comercio el 5 de agosto de 1909. En la nota periodística se detalla el robo de varias alhajas valorizadas en 1,920 soles de la época y Gavina aparece citada como viuda de Blacker.

La manera cómo Gavina Martel acumuló propiedades y joyas permanece en el misterio. Ella recibía una pensión mensual por la muerte de su hijo José Páramo en la guerra con Chile, pero ese dinero no era prueba suficiente para explicar su buena situación económica. No ha sido posible comprobar si recibió periódicamente dinero del comerciante inglés John Blacker (como ella lo declaró cuando solicitó al Arzobispado de Lima la partida de bautizo de su hijo Leoncio) o si recibió algún tipo de indemnización, aunque existe un documento que podría aclarar algunas dudas.

En ese documento, que data de diciembre de 1888 y que fue encontrado en el Arzobispado de Lima, Gavina señala textualmente lo siguiente: “siéndome necesario absolutamente acreditar mi legitimidad y la de mi difunto hermano don Matías Martel, presbítero de la diócesis de Trujillo, acudí a la parroquia del Sagrario para obtener tanto mi partida bautismal como la de mi referido hermano, pero desgraciadamente ambas matrices no se hallan en los registros de dicha parroquia”.

Gavina agrega que su hermano había fallecido el 26 de octubre de 1888 en la ciudad de Piura “dejando intereses sin heredero”, y acota: “yo como legítima hermana debo hacer míos legalmente esos intereses”.

A los 53 años de edad, Gavina solicitó por primera vez su partida de bautizo y se dio con la sorpresa de que no existía. Para acreditar que decía la verdad tuvo que presentar dos testigos: el agricultor Valentín del Corral y Juan Loyola, amigo íntimo de sus padres. Ambos supuestamente habían estado presentes en su bautizo. Adicionalmente presentó otro testigo: el carpintero Melchor Balbuena, ex vecino de su familia en el barrio de Santo Domingo. Finalmente, Gavina adjuntó como prueba de legitimidad la partida de matrimonio de sus padres.

En corto tiempo, la iglesia aceptó su solicitud y ella quedó registrada en el libro de bautizos de diciembre de 1888 como hija de José Dolores Martel y Gertrudis Reyes. Según el documento, Gavina nació el 19 de febrero de 1835, lo que a lo largo de esta investigación nos ha permitido calcular su edad “oficial”, aunque otro documento deja abierta la posibilidad de que en realidad haya nacido dos años antes, en 1833.

Por otra parte, la partida de bautizo de su hermano Matías se registró recién en 1890 y en ella figura que nació en 1837. Se cree que la inscripción de las partidas bautismales le permitió a Gavina acceder a los intereses dejados por su hermano fallecido, lo que podría explicar, en parte, la posición económica que alcanzó. Decimos “en parte” porque su hermano fue un religioso de rango intermedio y es poco probable que haya amasado una considerable fortuna.

Un hecho anecdótico en esta historia es que como madrina de bautizo de Gavina Martel aparece citada Mercedes Zamora, cuyo apellido es muy similar al que se atribuyó Gavina durante muchos años. Sin embargo, en esta petición al Arzobispado, Gavina extrañamente no hizo ninguna referencia al apellido Alzamora. Por eso sorprende que en 1909, veinte años después de este episodio, su nieto Carlos haya declarado que su padre Leoncio fue hijo de Gavina Alzamora.

Foto: La revista Variedades publicó una fotografía de Leoncio Blacker y una pequeña reseña dando cuenta de su fallecimiento.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Cuatro mujeres

Menos de un mes después de la subasta de la biblioteca privada de John Blacker, su hijo Leoncio y Emilia tuvieron en Lima a su séptimo descendiente. Fue una niña y se llamó María Elisa Francisca. Ella nació el 3 de diciembre de 1897 y fue bautizada en la iglesia de Santa Ana el 19 de junio de 1898. Sus padrinos fueron José Devescovi y Adela Vargas de Devescovi.

Por otra parte, existe registro civil del nacimiento de un niño llamado Juan Blacker el 24 de junio de 1899. Otra niña nació el 2 de agosto de 1900 de la mano del Siglo XX y su nombre fue Carmen María Angélica Blacker León. Casi dos años después, el 3 de julio de 1902, vino al mundo Aurelia Blacker León, cuyo bautizo se realizó el mismo día en la iglesia de Santa Ana y su madrina fue Manuela Blacker de Monteverde.

Finalmente, el 15 de octubre de 1907, nació María Teresa Blacker León. En círculos familiares siempre se comentó que Leoncio y Emilia fueron padres de 10 hijos, pero está claro que tuvieron un número mayor tomando en cuenta los registros de María Gavina Andrea y Juan, presumiblemente fallecidos de manera prematura.

La mayoría de los hijos de la familia Blacker León nacieron en los altos de la calle Huanta, número 60, en Barrios Altos. Emilia León conocía muy bien esa zona ya que, antes de casarse con Leoncio, ella había vivido en el número 245 de la calle Mestas.

Barrios Altos era en esa época un barrio muy importante, que albergaba a personas muy adineradas y que al mismo tiempo tenía entre sus vecinos a pequeños comerciantes provincianos y empleados de oficios menores. Era usual que en medio de casonas y negocios lujosos se encontrara un corralón, caracterizado por ser un solar de dimensiones generalmente rectangulares, con un solo caño de agua, sin servicios higiénicos, casi sin ventilación y alumbrado por la luz de las velas o las "mechas" de los famosos "lamparines" a kerosene.

En aquellos tiempos Lima continuaba dividida en cuarteles y se cree que la familia Blacker León vivía en el cuartel 2, distrito 4, que se ubicaba hacia el lado de la iglesia de Santa Ana, terminando por la calle Mestas hasta la calle Rufas. En esa zona residieron también una gran cantidad de inmigrantes italianos y por ese motivo a la Plaza Santa Ana se le rebautizó con el nombre de Plaza Italia. Actualmente, su nombre oficial es Plaza Raimondi.

Las condiciones generales en las que se desarrolló la vida de la familia Blacker-León no se conocen al detalle. Se sabe que Leoncio Blacker fue un hombre muy estricto con sus hijos y que fue comerciante, aunque el éxito o fracaso de sus actividades profesionales no se puede determinar con exactitud porque no existen registros al respecto.

Lo que se puede comprobar es que alcanzó cierta notoriedad social porque su matrimonio se anunció en la prensa y la noticia de su muerte, en 1909, se publicó con una fotografía en la revista Variedades. Los hijos de Leoncio solían decir que su padre era inglés. En realidad, era una costumbre de esos tiempos que un descendiente de padre extranjero tome la nacionalidad del progenitor, así haya sido hijo natural y no haya sido inscrito en un consulado. Eso le permitía adquirir cierta posición dentro de la sociedad, porque Lima era una ciudad particularmente generosa con todo lo que tuviera que ver con los foráneos de raza blanca llegados de Europa o Norteamérica. Esos extranjeros y sus descendientes, sin importar el oficio que desempeñaran, eran siempre tratados con admiración y respeto.

Foto: Leoncio Blacker junto a su esposa Emilia, su hermana Manuela, sus hijos Leoncio y Delia Victoria Blacker Mascaro y sus hijos Alejandro, Carlos, Manuel, Emilio, Jennie y Mercedes Blacker León.

viernes, 25 de julio de 2008

La familia crece

Al inicio de la última década del siglo XIX la economía peruana intentaba recuperarse, pero la situación política del país era siempre motivo de incertidumbre. Nicolás de Piérola escapó de prisión, estuvo oculto en Lima durante seis meses y partió a Guayaquil el 14 de abril de 1891 amenazando la estabilidad del gobierno de Morales Bermúdez.

Poco tiempo después del viaje de Piérola, exactamente el 12 de mayo de 1891, la familia de Leoncio Blacker y Emilia León siguió creciendo. Ese día nació el cuarto hijo varón del matrimonio: Emilio Maximiliano.

También en el año 1891 se realizó un nuevo censo en Inglaterra, en el cual el comerciante John Blacker Thierry aparece viviendo en la dirección ya conocida de Sussex Square junto a su esposa Carmen, su hijo John –de 24 años y sin ocupación– y seis sirvientes.

Volviendo a la familia Blacker-León, un nuevo miembro llegó muy pronto. Se trató de una niña, quien nació el 24 de septiembre de 1892. La bebe recibió el nombre de María Mercedes. Fue bautizada a los seis meses y 25 días de nacida en la iglesia de Santa Ana el 19 de abril de 1893. Sus padrinos fueron Samuel Palacios, y Eliza Urriaga y León.

Curiosamente, ese mismo día fue bautizado Emilio Maximiliano, quien estaba a punto de cumplir dos años de edad. Sus padrinos fueron Lisandro de la Puente (su apellido materno fue Brousset y se trató de un reputado coronel muy cercano a Andrés Avelino Cáceres) e Isabel Chacón o Charón, quien anteriormente había sido madrina del segundo hijo de Leoncio y Emilia: Carlos.

Ocho meses después del primer cumpleaños de María Mercedes se produjo la muerte del presidente Remigio Morales Bermúdez en pleno ejercicio de su mandato, lo que provocó el regreso de Cáceres a la presidencia y el surgimiento de guerrillas rebeldes afines al presidente y a Nicolás de Piérola en el interior del país.

Cuando Morales Bermúdez murió en mayo de 1894, Emilia León estaba nuevamente embarazada. Así, el 17 de agosto de 1894, nació el sexto descendiente de la familia y fue una niña: Luz Amelia Jennie Blacker León, bautizada en la iglesia de Santa Ana el 24 de febrero de 1895. Sus padrinos fueron el coronel Samuel Palacios y Mendiburu, y la señorita Josefina Devescovi. Sobre Palacios, quien también era padrino de María Mercedes, debe decirse que en 1890 fue presidente de la Comisión Especial Organizadora de la Administración del Departamento de Loreto por encargo de Andrés Avelino Cáceres.

En marzo de 1895, días después del bautizo de Luz Amelia Jennie, Nicolás de Piérola ingresó violentamente a la ciudad de Lima al mando de las guerrillas rebeldes que habían surgido al interior del país y entre sus acompañantes se encontraba Edmundo Seminario y Aramburu, quien años antes había sido testigo en el matrimonio de Leoncio y Emilia.

Durante dos días, Piérola y sus montoneros se enfrascaron en encarnizadas luchas callejeras con las fuerzas leales al presidente Cáceres. El caos fue total en la ciudad y los muertos pasaron los dos millares. Los cadáveres, desperdigados por las calles de Lima, se convirtieron en una amenaza para la salud pública ante la posibilidad de una epidemia.

Los civiles se refugiaron en sus casas hasta que después de una tregua para enterrar a los muertos se logró establecer una Junta de Gobierno que convocó a elecciones. Cáceres dejó el país y Nicolás de Piérola resultó elegido presidente. La primera vicepresidencia recayó en Guillermo Billinghurst y la segunda vicepresidencia la ocupó Augusto Seminario y Váscones, quien había sido padrino en la boda de Leoncio y Emilia. Este episodio histórico es conocido como la batalla de Lima y, según el historiador Jorge Basadre, inicia el primer gobierno civil de la República Aristocrática.

Respecto a los personajes que aparecen ligados a la familia de Leoncio Blacker en este particular momento, llama la atención que dos coroneles cercanos a Cáceres hayan sido padrinos de tres de sus hijos y que dos acérrimos "pierolistas" hayan sido padrino y testigo en su matrimonio. Eso era como mezclar el agua y el aceite en una época claramente marcada por la discusión y el enfrentamiento político.

Foto: El coronel Samuel Palacios y Mendiburu, padrino de bautizo de dos hijas de Leoncio Blacker y Emilia León. Archivo Courret.